Conoce el mercado de San Fernando

Esta semana en nuestra visita “Madrid de los Barrios Bajos” pasamos junto al Mercado de San Fernando ¿Quieres conocerlo?

Situado en un solar del que formara parte el colegio del cercano edificio de Escuelas Pías antes de su incendio (hoy biblioteca de la UNED), y muy cerca del emplazamiento del antiguo Hospital de los Aragoneses, el Mercado de San Fernando formó parte de la red de mercados de abastos que se fundaron tras la guerra del 36 como el mercado de Antón Martín, el de Maravillas en Tetuán o el mercado de San Antón en el barrio de Chueca.

Durante la II República ya existía el Plan General de Mercados que quedó paralizado durante la guerra, momento en el que en Lavapiés se creó un mercado al aire libre en la Plaza de la Corrala.

 En realidad, los mercados de abastos surgieron en Madrid en el siglo XIX tras la puesta en marcha de las leyes higienistas para prevenir los riesgos entre la población del consumo de alimentos de la venta ambulante. Eran instalaciones cerradas, cubiertas normalmente, donde se vendían productos perecederos como el pescado, la carne, frutas, pan o lácteos, pero también flores y  productos artesanos. Los primeros tres mercados de abastos  que se levantaron en aquel entonces fueron el de la Cebada, el mercado de Monteses y el de la Paz.

El mercado de San Fernando se fundó como Mercado Municipal de Embajadores en 1944, diseñado por el madrileño arquitecto Fernández Shaw (1896-1978), proyectista de otras obras en Madrid como los edificios Titanic de la Avenida Reina Victoria o la iglesia de Nuestra Señora Parroquial en Tetuán.

Volviendo al Mercado de San Fernando, nos recuerda a la antigua arquitectura palaciega de Los Austrias, de ladrillo visto, granito y cubiertas con chapitel en las dos torres como vemos en el centro de Madrid y que tanto gustara en época franquista, pero en su interior vemos un mercado que se distribuye en tres plantas sobre hormigón, con tres bóvedas rebajadas y longitudinales que permiten la iluminación y ventilación de todo el espacio.

 A lo largo de su historia, el mercado ha sufrido transformaciones, la más significativa en 2007 con la instalación en su segunda planta del Centro de Atención Primaria de Lavapiés. Tras un periodo de cambios y restauraciones, en 2010 los pocos comerciantes que aún quedaban y los nuevos que llegaron comenzaron a anunciar pequeñas actividades para la reactivación del espacio, las actividades comerciales y el consumo local, gestionando el mercado en igualdad para el disfrute de todos los vecinos y vecinas de Embajadores.

Como mercado enfocado a la vida cotidiana del barrio, el Mercado de San Fernando cuenta con puestos de productor ecológicos, artesanía y regalos, venta de libros al peso, comida japonesa o un puesto donde podrás disfrutar de una buena cerveza artesana entre otras cosas.

Si quieres conocer más, esta es su web: http://www.mercadodesanfernando.es/

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¿Sabías qué…

..Lope de Vega además de escribir más de 1.500 obras de teatro y 3.000 sonetos, también tuvo una intensa vida sentimental. Su última amante fue Marta Nevares, a la que conoció en 1616 siendo ya sacerdote cuando él ya contaba cincuenta y cuatro años, y ella tan solo venticinco. A pesar de su juventud Marta enfermó. Hacia 1622 Marta empezó a quedarse ciega hasta que en 1627 perdió la vista completamente. Hacia 1628 padece sus primeros ataques de locura, muriendo en la casa del poeta en la primavera de 1632. Durante todo ese tiempo el poeta siguió escribiendo, compaginando su trabajo con los cuidados a su amada y tras su muerte le dedicó su Egloga a Amarilis, que contiene estos versos:

Cuando yo vi mis luces eclipsarse,
cuando yo vi mi sol oscurecerse
mis verdes esmeraldas enlutarse
y mis puras estrellas esconderse,
no puede mi desdicha ponderarse,
ni mi grave dolor encarecerse,
ni puede aquí sin lágrimas decirse
cómo se fue mi sol al despedirse.

.Aunque Cervantes ha pasado a la Historia como “El Manco de Lepanto”, nunca llegó a perder el brazo. El 7 de octubre de 1571, Cervantes se encontraba mal y con fiebre por lo que su capitán le encomendó que quedase en cubierta, no obstante Cervantes se empeñó en participar en la batalla de Lepanto, donde recibió dos arcabuzazos que le dejaron malherido el brazo izquierdo. Sin embargo, la mano no le llegaría a ser cortada, si bien el trozo de plomo le seccionó un nervio y perdió el movimiento. Con todo, tras seis meses en un hospital de Messina, Cervantes volvió a su vida de soldado y participó en las contiendas de Navarino, Corfú y Túnez.

. Quien sí era manco, era Valle Inclán que perdió el brazo en una de las numerosas discusiones sacadas de quicio en las tertulias de los cafés de moda del momento. A Valle le encantaba polemizar y llevar la contraria, y lo que empezaba como una chanza o un juego, por su carácter vehemente acababa muchas veces en acalorada discusión. Fue eso lo que ocurrió una noche de julio de 1899 cuando Valle Inclán intervino en una conversación que estaban teniendo unos contertulios en el Café de la Montaña sobre el posible duelo entre un joven aristócrata andaluz, López del Castillo, y el caricaturista portugués Leal da Cámara, quienes habían tenido sus diferencias en el Paseo de la Castellana sobre el valor personal de lusos e hispanos. Valle levantó su voz por encima de los demás y Manuel Bueno harto de la discusión,la alzó aún más argumentando¡Señores, todo lo que ustedes están diciendo carece de validez! ¡Leal da Cámara es menor de edad y no podrá batirse! Valle-Inclán, dolido, le contestóNo sea usted majadero, que usted no sabe una palabra de eso” a la par que cogió una botella para estampársela a Manuel Bueno. Este para defenderse agarró su bastón y golpeó a Valle en el brazo. Valle Inclán acudió a la Casa de Socorro, donde le realizaron una pequeña cura y le vendaron el brazo. Al día siguiente se despertó con una enorme inflamación. Llevado otra vez a la Casa de Salud, esta vez a la Castellana, el médico diagnosticó que el hueso había estallado y que era imposible reparar y ante la enorme infección lo aconsejable era amputar. A pesar del carácter de D. Ramon de Valle Inclán, curiosamente cuando ya repuesto volvió a coincidir con Manuel Bueno, Valle le dijo: “Mira, Bueno, lo pasado, pasado está. Aún me queda la mano derecha para estrechar la tuya. Y no te preocupes, que aún me queda el otro brazo, que es el de escribir”. El altercado con todo no suavizó el temperamento de Valle, que siguió polemizando y discutiendo con todos y por todo.

.A pesar de la fama de misógino de Quevedo, este acabó cansándose en 1634 con Esperanza de Mendoza, señora de Cetina, viuda y con hijos. Las presiones del Duque de Medinaceli y especialmente de la mujer de este para que Quevedo se desposara y abandonara su vida de solterón pudieron más que la adversión de Quevedo hacia el matrimonio. Eso sí su vida de casado apenas duró tres meses. Vivió también durante mucho tiempo amancebado con una tal Ledesma, con quien tuvo varios hijos. Asi, los especialistas dudan de la afamada misoginia de Quevedo. Las terribles palabras que dedica a las mujeres en gran parte de su obra satírica, contrastan con los más bellos poemas de amor que dio a nuestra literatura. Ante tal ambigüedad, los expertos no aclaran el misterio y simplemente sitúan a Quevedo como un autor versátil, capaz de la prosa y la lírica más enconada y también la más apasionada. Para muestra un botón:

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte en la ribera,
dejará la memoria en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado,
serán ceniza, más tendrá sentido,
polvo serán, mas polvo enamorado.

Las historias que protagonizaron estos y otros autores se cuentan por miles. Si quieres saber más de ellos, de sus obras y de los lugares que transitaban, acompáñanos en la ruta de este fin de semana “Madrid de pluma y tintero”

 sabias que

El Cid también en Madrid

Muchos estaréis ya de vacaciones, otros todavía estaréis planeándolas, y algunos este año habréis decidido quedaros en casa y aplazar los viajes para otro momento. En cualquier caso, las opciones para viajar siempre son muchas. Algunas personas escogen destinos naturales, la playa, la montaña, otras prefieren dedicar tiempo a empaparse de cultura, y siempre están quienes no quieren renunciar a nada, porque al fin y al cabo hay tiempo para todo, para disfrutar de la naturaleza y para visitar sitios llenos de historia y arte. Una opción que muchos escogen en algún momento de su vida es hacer el Camino de Santiago, que combina, naturaleza, historia, cultura, religión y mucho, mucho ejercicio físico. Pero no es el único camino que combina todos estos elementos. En los últimos años han proliferado las propuestas turísticas que ofrecen naturaleza e historia al ritmo sosegado de tus propios pies, una de estas propuestas es el Camino del Cid. http://www.caminodelcid.org/ Un itinerario que nos lleva por el camino que recorrió el famoso héroe medieval, siguiendo el Poema del Cantar del Mio Cid.

Para los despistados, Don Rodrigo Díaz de Vivar, fue un caballero castellano que vivió hacia mediados del siglo XI durante los reinados de Sancho II el Fuerte (1065-1072) y de Alfonso VI (1072-1109). Por los documentos históricos sabemos que sufrió dos destierros impuestos por este último rey, con el que las relaciones fueron, si no tensas, por lo menos sí ambivalentes en una lucha continua entre ambos por señalar los límites del vasallaje que el guerrero debía al rey, que a menudo el Cid obviaba. Esto sumado a su destreza en el campo de batalla, sembró el terreno perfecto para el nacimiento de una leyenda que revistió al Cid con todos los valores dignos de un héroe: fuerza, inteligencia, justicia, dignidad y nobleza. Aunque al personaje real se le pueden cuestionar cada uno de estos adjetivos, qué pueblo no querría tener como protagonista de alguno de sus episodios históricos a un personaje con tales cualidades , y así a la leyenda del propio Cantar del Mio Cid, hay que añadir las numerosas tradiciones orales que en cada pueblo fueron brotando en torno a esta figura, entre histórica y legendaria. Madrid obviamente no podía ser menos. He aquí la leyenda del Cid en Madrid:

Habiendo partido desde Toledo con los suyos el Cid, y en el camino que llevaba a Mayrit, vinieron a encontrarse con un leproso que se había caído a una zanja y pedía socorro. El Cid sin temer el contagio de tan terrible enfermedad, se aprestó a ayudarle y tras conseguir sacar al pobre hombre del lugar donde había caído, cuál no sería la sorpresa del Cid y sus caballeros cuando el leproso tomó la imagen de una figura femenina, la Virgen. Esta comunicó al Cid que debía tomar la ciudad de Mayrit, y le indicó cómo debía proceder para lograrlo, desapareciendo despúes tan milagrosamente cómo había aparecido. Retomando el camino hacia la ciudad, esta vez con la intención de tomarla, llegaron hasta la altura de la muralla, por la entrada que hoy conocemos como la Cuesta de la Vega, y de repente vieron cómo uno de los sillares de la muralla se desprendía dejando ver en su interior una figura de la Virgen semejante a la figura con la que se habían encontrado por el camino, el hueco abierto era suficiente para poder entrar a la ciudad. De este modo lograron sorprender a los musulmanes y tomar la ciudad de Mayrit, consagrando la mezquita como Iglesia con el nombre de Santa María la Mayor de la Almudena, ya que la Virgen había hecho su aparición en la almudayna.

Para conocer estas y otras leyendas, y desentrañar entre la maraña de tradiciones orales los orígenes históricos de Madrid, este fin de semana os proponemos un recorrido por el Madrid Medieval: Madrid antes de Madrid.

 3. el cid anonimo

Pregunta con respuesta

Hoy resolvemos una interesante pregunta que nos planteó una asidua participante en nuestras rutas por Madrid. ¿Qué es esa construcción que sobresale entre los tejados de las casas y que podemos divisar desde la plaza de las Comendadoras? Os dejamos las imágenes….¿ alguién tiene ya una idea?

 Efectivamente, se trata de una construcción de tipo industrial, concretamente una chimenea.

 La capitalidad de Madrid a partir de 1561 la convirtió en una ciudad cortesana y burocrática, una ciudad de servicios, que nos ha hecho olvidar que en Madrid también hubo un sector  industrial, no muy potente, pero tampoco insignificante. Prueba de ese pasado son algunos vestigios de lo que se viene llamando Arqueología Industrial, y las chimeneas tal vez son una de sus piezas más visibles.  Encontramos varias de estas por toda la ciudad, construcciones que se alzan por encima de los edificios y que frecuentemente están realizadas en ladrillo en un estilo neomudéjar que responde a la tendecia artística que más se desarrolló en Madrid en el siglo XIX, rescantando el estilo que dominó los primeros momentos de la villa. La mayoría de estas construciones han quedado aisladas, como últimos bastiones de un pasado industrial arcaico en el que las fábricas se ubicaban dentro de las ciudades.

La chimenea que hoy nos ocupa en pleno centro de Madrid, en la calle Amaniel, perteneció a la antigua fábrica de cervezas Mahou, hoy museo ABC de Dibujo e Ilustración. Se construyó en 1894 por Francisco Andrés Octavio, quien junto con José López Sallaberry, arquitecto municipal, se convertirían en los principales arquitectos de la ciudad entre 1890 y 1910. Curiosamente fue precisamente José López Sallaberry quien se encargaría pocos años después ,en 1900, de la ampliación de la fábrica, ya que la fuerte demanda de cerveza obligó a los dueños a intensificar la producción. El consumo de cerveza siguió creciendo y hubo que hacer nuevas ampliaciones en 1907 y 1916.

Casimiro Mahou García nieto de la fundadora asumió el control de la fábrica en 1918 y emprende una constante modernización, además contrata al maestro cervecero alemán Stauffer Ruckert y convierte a la fábrica de la calle Amaniel no solo en un centro cervecero sino también en un centro de ocio y cultura.  Abrió una zona de tienda y bar en la misma fábrica y en ellas además ofrecía también otras alternativas de ocio como obras teatrales o un despacho para pinturas y óleos. Aficionado a la fotografía, se convierte en precursor de esta y emprende una serie de retratos costumbristas del Madrid de la época, además fomenta la creación de la primera Asociación Cinematográfica de Madrid.

 En 1935 la empresa contaba con 175 obreros fijos,  75 temporales y 20 empleados administrativos. El ascenso de la empresa se frenó con la Guerra Civil, pero sobretodo con los primeros años de posguerra. El 15 de junio de 1940 por primera vez en sus historia la fábrica se paró ante la falta de materias primas por las trabas que ponía el Servicio Nacional de Trigo, los constantes cortes de luz y agua, la falta de combustible que obligó a retirar los camiones y a repartir la cerveza en carromatos tirados por mulas, y sobre todo por la contracción del consumo. Hasta 1954 la fábrica no vuelve a las cantidades de producción previas a la guerra. En 1962 en pleno auge, se clausura la fábrica de Amaniel y se traslada al Paseo Imperial, es el fin de una época. El edificio se abandonó y después de 30 años en desuso, en 1993 se rehabilita para acoger el recién creado Archivo Regional madrileño. Sin embrago, vuelve a cerrarse, en 2003. En 2005 se reforma para dar cabida al actual Museo ABC de Ilustración y dibujo, pero se conserva la emblemática chimenea de la antigua fábrica cervecera.

chimenea

Ruta guiada Madrid de pluma y tintero

Madrid de pluma y tintero.

Un recorrido por el Madrid creativo y literario.

Sábado 11 y Domingo 12 a las 11:30

En un lugar de esta Villa de cuyo nombre sí quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivían poetas de tintero y pluma, comediantes de ingenio avispado, musas de lengua audaz. Visita con PlanVe el Madrid más inspirado y conoce la importancia de la palabra en la Villa y Corte, su literatura, sus escritores, sus musas, los lugares donde se fraguaban los rumores, las comedias, las novelas, la literatura oral y las obras maestras.

Punto de encuentro: Plaza de Santa Ana

Precio: el que tú decidas

Para inscribirte sólo tienes que mandar un mail a a.garcia@planve.es con tu nombre,  apellidos, número de acompañantes, un teléfono de contacto y día que quieres participar.

cartel madrid literario junio

Gloria Fuertes y el barrio de Lavapiés

¿Os acordáis de los poemas que leíamos en el cole de Gloria Fuertes? La hormiga y su amiga, el gusano sano, la cara de Doña Sara… Aprovechando que esta semana hacemos la visita El Madrid de los Barrios Bajos, queremos recordar a una de las escritoras infantiles más reconocidas del siglo XX que nació en el castizo Lavapiés. ¿Queréis saber algo más sobre su vida?

Gloria Fuertes nació en 1917 en el número 3 de la calle de la Espada, muy cerquita de la plaza dedicada a otro célebre escritor, Tirso de Molina, antigua plaza del Progreso donde ésta debió pasar muchas horas de su infancia. Hija de una costurera y de un humilde bedel, comenzó a escribir y dibujar siendo muy pequeña, tanto que a los diecisiete años ya había escrito su primer libro de poemas.  Estudió en un colegio de monjas de la calle Mesón de Paredes que por lo que escribió tiempo después, no le debió gustar, pues una de las monjas le pellizcaba al quedarse dormida mientras rezaban letanías. Gloria se formó también en el Instituto de Educación Profesional de la Mujer, un lugar donde enseñaban a las niñas a ser buenas amas de casa.

 En  1935 Gloria comenzó a leer sus poemas en Radio España y Radio Madrid, aunque un año después la Guerra Civil marcaría para siempre toda su poesía. A partir de ese momento sus obras formaron parte de dos movimientos literarios de gran calado, la Generación del 50, también llamada de los niños de la guerra, heredera de la poesía social, y el Postismo, un movimiento de vanguardia español marginal que se enfrentó abiertamente con el arte institucional de los años cuarenta de la España franquista.

Gloria Fuertes destacó por sus obras para adultos. En 1947 fundó con María Dolores de Pueblos y Adelaida Lasantas el grupo Versos con faldas organizando recitales de poesía en muchos cafés madrileños. Pero sin duda, si por algo recordaremos la vida y obra de Gloria Fuertes será por su obra infantil, por esos poemas que tanto leímos en la escuela y que tanto despertaron siendo niñas el amor por los animales, la naturaleza y por la vida entera.

Aquí os dejamos la cara de Doña Sara 😉

gloria fuertes poemas

Personajes de El Rastro

Jaquetón y muy plantado se pasea el tío Carcoma, por ver si encuentra una novia, muy digna de su persona.

 Así versa un sainete dedicado a uno de los personajes más populares del Madrid de los barrios bajos: el tío Carcoma. Cuentan de nuestro protagonista que fue uno de los negociantes que más rico se hizo gracias al Rastro y que le llamaban el tío Carcoma por vender muebles viejos en la zona. Curiosamente tuvo veinte casas en el barrio, pero más curiosa fue su costumbre de desayunar pan y cebolla y de almorzar verdura cocida cada día. No sabemos si era prescripción médica, una dieta o su afán por ostentar todas las casas de Lavapiés. Así de peculiar era el Carcoma.

Pero éste no es el único protagonista de nuestra entrada, que va dedicada a dos más, aunque personajes ilustres y no tan lustrosos hubiera muchos por la zona. Como el pobre músico ciego que andaba por el Rastro y al que llamaban Malacatín, derivado de “mal-la-toca”, por lo mal que entonaba las cuerdas de su guitarra. Quién le iba a decir al pobre Malacatín que más de cien años después pudiéramos seguir degustando ese cocido Madrileño en el mismo lugar donde él “mal-la-tocaba”.

¿Y qué hay de la bruja Isabel García? Con sus hechizos lograba, a veces sí, y a veces no, que las mujeres quedasen embarazadas y que los hombres consiguiesen trabajo. ¿Cómo? Ellas debían entregarle dos huevos fritos para que ésta los agujereara, metiera en ellos quién sabe qué y después los tapaba con cera. Dicen que las mujeres que querían quedarse preñadas tenían que acostarse cada noche con los huevos bajo el colchón y en el momento de concebir el acto debían recitar un extraño conjuro:

Señor San Juan, así como la gallina pone su huevo en el nido, pongo yo estos en el mío.

 No queremos imaginarnos qué harían los señores para encontrar un buen empleo…

rastro

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