Conoce el mercado de San Fernando

Esta semana en nuestra visita “Madrid de los Barrios Bajos” pasamos junto al Mercado de San Fernando ¿Quieres conocerlo?

Situado en un solar del que formara parte el colegio del cercano edificio de Escuelas Pías antes de su incendio (hoy biblioteca de la UNED), y muy cerca del emplazamiento del antiguo Hospital de los Aragoneses, el Mercado de San Fernando formó parte de la red de mercados de abastos que se fundaron tras la guerra del 36 como el mercado de Antón Martín, el de Maravillas en Tetuán o el mercado de San Antón en el barrio de Chueca.

Durante la II República ya existía el Plan General de Mercados que quedó paralizado durante la guerra, momento en el que en Lavapiés se creó un mercado al aire libre en la Plaza de la Corrala.

 En realidad, los mercados de abastos surgieron en Madrid en el siglo XIX tras la puesta en marcha de las leyes higienistas para prevenir los riesgos entre la población del consumo de alimentos de la venta ambulante. Eran instalaciones cerradas, cubiertas normalmente, donde se vendían productos perecederos como el pescado, la carne, frutas, pan o lácteos, pero también flores y  productos artesanos. Los primeros tres mercados de abastos  que se levantaron en aquel entonces fueron el de la Cebada, el mercado de Monteses y el de la Paz.

El mercado de San Fernando se fundó como Mercado Municipal de Embajadores en 1944, diseñado por el madrileño arquitecto Fernández Shaw (1896-1978), proyectista de otras obras en Madrid como los edificios Titanic de la Avenida Reina Victoria o la iglesia de Nuestra Señora Parroquial en Tetuán.

Volviendo al Mercado de San Fernando, nos recuerda a la antigua arquitectura palaciega de Los Austrias, de ladrillo visto, granito y cubiertas con chapitel en las dos torres como vemos en el centro de Madrid y que tanto gustara en época franquista, pero en su interior vemos un mercado que se distribuye en tres plantas sobre hormigón, con tres bóvedas rebajadas y longitudinales que permiten la iluminación y ventilación de todo el espacio.

 A lo largo de su historia, el mercado ha sufrido transformaciones, la más significativa en 2007 con la instalación en su segunda planta del Centro de Atención Primaria de Lavapiés. Tras un periodo de cambios y restauraciones, en 2010 los pocos comerciantes que aún quedaban y los nuevos que llegaron comenzaron a anunciar pequeñas actividades para la reactivación del espacio, las actividades comerciales y el consumo local, gestionando el mercado en igualdad para el disfrute de todos los vecinos y vecinas de Embajadores.

Como mercado enfocado a la vida cotidiana del barrio, el Mercado de San Fernando cuenta con puestos de productor ecológicos, artesanía y regalos, venta de libros al peso, comida japonesa o un puesto donde podrás disfrutar de una buena cerveza artesana entre otras cosas.

Si quieres conocer más, esta es su web: http://www.mercadodesanfernando.es/

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¿Sabías qué…

..Lope de Vega además de escribir más de 1.500 obras de teatro y 3.000 sonetos, también tuvo una intensa vida sentimental. Su última amante fue Marta Nevares, a la que conoció en 1616 siendo ya sacerdote cuando él ya contaba cincuenta y cuatro años, y ella tan solo venticinco. A pesar de su juventud Marta enfermó. Hacia 1622 Marta empezó a quedarse ciega hasta que en 1627 perdió la vista completamente. Hacia 1628 padece sus primeros ataques de locura, muriendo en la casa del poeta en la primavera de 1632. Durante todo ese tiempo el poeta siguió escribiendo, compaginando su trabajo con los cuidados a su amada y tras su muerte le dedicó su Egloga a Amarilis, que contiene estos versos:

Cuando yo vi mis luces eclipsarse,
cuando yo vi mi sol oscurecerse
mis verdes esmeraldas enlutarse
y mis puras estrellas esconderse,
no puede mi desdicha ponderarse,
ni mi grave dolor encarecerse,
ni puede aquí sin lágrimas decirse
cómo se fue mi sol al despedirse.

.Aunque Cervantes ha pasado a la Historia como “El Manco de Lepanto”, nunca llegó a perder el brazo. El 7 de octubre de 1571, Cervantes se encontraba mal y con fiebre por lo que su capitán le encomendó que quedase en cubierta, no obstante Cervantes se empeñó en participar en la batalla de Lepanto, donde recibió dos arcabuzazos que le dejaron malherido el brazo izquierdo. Sin embargo, la mano no le llegaría a ser cortada, si bien el trozo de plomo le seccionó un nervio y perdió el movimiento. Con todo, tras seis meses en un hospital de Messina, Cervantes volvió a su vida de soldado y participó en las contiendas de Navarino, Corfú y Túnez.

. Quien sí era manco, era Valle Inclán que perdió el brazo en una de las numerosas discusiones sacadas de quicio en las tertulias de los cafés de moda del momento. A Valle le encantaba polemizar y llevar la contraria, y lo que empezaba como una chanza o un juego, por su carácter vehemente acababa muchas veces en acalorada discusión. Fue eso lo que ocurrió una noche de julio de 1899 cuando Valle Inclán intervino en una conversación que estaban teniendo unos contertulios en el Café de la Montaña sobre el posible duelo entre un joven aristócrata andaluz, López del Castillo, y el caricaturista portugués Leal da Cámara, quienes habían tenido sus diferencias en el Paseo de la Castellana sobre el valor personal de lusos e hispanos. Valle levantó su voz por encima de los demás y Manuel Bueno harto de la discusión,la alzó aún más argumentando¡Señores, todo lo que ustedes están diciendo carece de validez! ¡Leal da Cámara es menor de edad y no podrá batirse! Valle-Inclán, dolido, le contestóNo sea usted majadero, que usted no sabe una palabra de eso” a la par que cogió una botella para estampársela a Manuel Bueno. Este para defenderse agarró su bastón y golpeó a Valle en el brazo. Valle Inclán acudió a la Casa de Socorro, donde le realizaron una pequeña cura y le vendaron el brazo. Al día siguiente se despertó con una enorme inflamación. Llevado otra vez a la Casa de Salud, esta vez a la Castellana, el médico diagnosticó que el hueso había estallado y que era imposible reparar y ante la enorme infección lo aconsejable era amputar. A pesar del carácter de D. Ramon de Valle Inclán, curiosamente cuando ya repuesto volvió a coincidir con Manuel Bueno, Valle le dijo: “Mira, Bueno, lo pasado, pasado está. Aún me queda la mano derecha para estrechar la tuya. Y no te preocupes, que aún me queda el otro brazo, que es el de escribir”. El altercado con todo no suavizó el temperamento de Valle, que siguió polemizando y discutiendo con todos y por todo.

.A pesar de la fama de misógino de Quevedo, este acabó cansándose en 1634 con Esperanza de Mendoza, señora de Cetina, viuda y con hijos. Las presiones del Duque de Medinaceli y especialmente de la mujer de este para que Quevedo se desposara y abandonara su vida de solterón pudieron más que la adversión de Quevedo hacia el matrimonio. Eso sí su vida de casado apenas duró tres meses. Vivió también durante mucho tiempo amancebado con una tal Ledesma, con quien tuvo varios hijos. Asi, los especialistas dudan de la afamada misoginia de Quevedo. Las terribles palabras que dedica a las mujeres en gran parte de su obra satírica, contrastan con los más bellos poemas de amor que dio a nuestra literatura. Ante tal ambigüedad, los expertos no aclaran el misterio y simplemente sitúan a Quevedo como un autor versátil, capaz de la prosa y la lírica más enconada y también la más apasionada. Para muestra un botón:

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte en la ribera,
dejará la memoria en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado,
serán ceniza, más tendrá sentido,
polvo serán, mas polvo enamorado.

Las historias que protagonizaron estos y otros autores se cuentan por miles. Si quieres saber más de ellos, de sus obras y de los lugares que transitaban, acompáñanos en la ruta de este fin de semana “Madrid de pluma y tintero”

 sabias que

Mirando Estrellas en Madrid

 

Es cierto que ahora el cielo de Madrid no tiene estrellas. Alguien o algo se las ha llevado, tal vez el exceso de luz, quizás la contaminación, pero seguro que a la Villa de las Siete Estrellas no le faltaron en el pasado contadores de luceros.

¿Sabías que junto a los jardines de El Retiro se levanta el Real Observatorio de Madrid? Se puede visitar y en él podrás conocer todo sobre Astronomía , Ciencias de la Tierra, Cartografía, Meteorología y mucho más.

El edificio del Real Observatorio se encuentra en la calle Alfonso XII, junto a la entrada del famoso Ángel Caído, escondido entre las plantas pero salvaguardando todo su esplendor. La idea se puso en marcha en tiempos de Carlos III enviando al matemático Jiménez Coronado a investigar por toda Europa sus observatorios, pero el edificio se terminó con Carlos IV gracias al arquitecto Villanueva en una pequeña colina, el cerrillo de San Blas, (cerca del desaparecido Palacio del Buen Retiro). Formó parte del llamado Eje de las Ciencias junto al Real Jardín Botánico y al Gabinete de Ciencias Naturales que después se convirtió en la gran pinacoteca del Museo del Prado. Y es que Carlos III como buen monarca ilustrado quiso convertir la zona de prados y huertas de Madrid en uno de los enclaves más culto y refinado de la Villa y Corte.

La astronomía en aquel momento tenía su importancia en la navegación por ser España un Imperio de Ultramar y fue Jorge Juan, reformador del modelo naval español, quien sugirió al mismísimo rey la creación de un Observatorio Astronómico de la Marina en Cádiz y otro en Madrid. Villanueva diseñó el edificio de Madrid en una planta de cruz griega, formando un gran pórtico de diez columnas corintias y un increíble templete circular de estilo jónico que se usaría para hacer las observaciones de medición del azimut (sistema de coordenadas para definir la posición de un astro en el cielo), origen de la red geodésica en España.

Actualmente el Real Observatorio como museo, cuenta con una buena colección de libros antiguos e instrumentos de Astronomía, relojes de precisión o el péndulo de Foulcaut con el que se ilustra la rotación de la tierra.

Sin duda, entre los objetos de interés histórico y que más llama la atención, podemos presumir de haber tenido uno de los primeros telescopios más grandes de la historia, un artefacto del astrónomo William Herschel, que estimulado por el descubrimiento de Urano se lanzó a construir telescopios reflectores cada vez más grandes para sus observaciones. El que tenemos en Madrid es la réplica del original que regaló a la ciudad a finales del siglo XVIII pero que desafortunadamente se perdió con la ocupación francesa de buena parte de El Retiro en 1808.

Si quieres visitar este lugar, puedes ver en su web perteneciente al Ministerio de Fomento los horarios, precios y todo aquello que quieras saber sobre este edificio escondido de Madrid. http://contenido.ign.es/rom/visitas/quienes_somos.html.

Y si quieres saber más de los edificios que alberga el Parque de El Retiro tienes una cita este fin de semana con PlanVe y “Secretos e Historias de los Jardines del Buen Retiro”.

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El Cid también en Madrid

Muchos estaréis ya de vacaciones, otros todavía estaréis planeándolas, y algunos este año habréis decidido quedaros en casa y aplazar los viajes para otro momento. En cualquier caso, las opciones para viajar siempre son muchas. Algunas personas escogen destinos naturales, la playa, la montaña, otras prefieren dedicar tiempo a empaparse de cultura, y siempre están quienes no quieren renunciar a nada, porque al fin y al cabo hay tiempo para todo, para disfrutar de la naturaleza y para visitar sitios llenos de historia y arte. Una opción que muchos escogen en algún momento de su vida es hacer el Camino de Santiago, que combina, naturaleza, historia, cultura, religión y mucho, mucho ejercicio físico. Pero no es el único camino que combina todos estos elementos. En los últimos años han proliferado las propuestas turísticas que ofrecen naturaleza e historia al ritmo sosegado de tus propios pies, una de estas propuestas es el Camino del Cid. http://www.caminodelcid.org/ Un itinerario que nos lleva por el camino que recorrió el famoso héroe medieval, siguiendo el Poema del Cantar del Mio Cid.

Para los despistados, Don Rodrigo Díaz de Vivar, fue un caballero castellano que vivió hacia mediados del siglo XI durante los reinados de Sancho II el Fuerte (1065-1072) y de Alfonso VI (1072-1109). Por los documentos históricos sabemos que sufrió dos destierros impuestos por este último rey, con el que las relaciones fueron, si no tensas, por lo menos sí ambivalentes en una lucha continua entre ambos por señalar los límites del vasallaje que el guerrero debía al rey, que a menudo el Cid obviaba. Esto sumado a su destreza en el campo de batalla, sembró el terreno perfecto para el nacimiento de una leyenda que revistió al Cid con todos los valores dignos de un héroe: fuerza, inteligencia, justicia, dignidad y nobleza. Aunque al personaje real se le pueden cuestionar cada uno de estos adjetivos, qué pueblo no querría tener como protagonista de alguno de sus episodios históricos a un personaje con tales cualidades , y así a la leyenda del propio Cantar del Mio Cid, hay que añadir las numerosas tradiciones orales que en cada pueblo fueron brotando en torno a esta figura, entre histórica y legendaria. Madrid obviamente no podía ser menos. He aquí la leyenda del Cid en Madrid:

Habiendo partido desde Toledo con los suyos el Cid, y en el camino que llevaba a Mayrit, vinieron a encontrarse con un leproso que se había caído a una zanja y pedía socorro. El Cid sin temer el contagio de tan terrible enfermedad, se aprestó a ayudarle y tras conseguir sacar al pobre hombre del lugar donde había caído, cuál no sería la sorpresa del Cid y sus caballeros cuando el leproso tomó la imagen de una figura femenina, la Virgen. Esta comunicó al Cid que debía tomar la ciudad de Mayrit, y le indicó cómo debía proceder para lograrlo, desapareciendo despúes tan milagrosamente cómo había aparecido. Retomando el camino hacia la ciudad, esta vez con la intención de tomarla, llegaron hasta la altura de la muralla, por la entrada que hoy conocemos como la Cuesta de la Vega, y de repente vieron cómo uno de los sillares de la muralla se desprendía dejando ver en su interior una figura de la Virgen semejante a la figura con la que se habían encontrado por el camino, el hueco abierto era suficiente para poder entrar a la ciudad. De este modo lograron sorprender a los musulmanes y tomar la ciudad de Mayrit, consagrando la mezquita como Iglesia con el nombre de Santa María la Mayor de la Almudena, ya que la Virgen había hecho su aparición en la almudayna.

Para conocer estas y otras leyendas, y desentrañar entre la maraña de tradiciones orales los orígenes históricos de Madrid, este fin de semana os proponemos un recorrido por el Madrid Medieval: Madrid antes de Madrid.

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El fantasma de El Rastro y el olvidado incendio del teatro Novedades.

Esta semana volvemos con una visita que causa interés a aquellos amantes de lo sobrenatural. Fantasmas, como las meigas, “haberlos haylos”, eso sí, en Madrid mucho más castizos, está claro.

En la visita “Lavapiés fantasmal” hacemos un recorrido por algunas de las calles de este barrio donde habitaron (o habitan) seres sobrenaturales, pero sabemos que hay muchos más.  Madrid está plagado de leyendas truculentas, historias de duendes y espectros, algunos muy viejos como el famoso fantasma de la calle Santa Ana, muy cerquita de Lavapiés. ¿Queréis saber su historia?

Cuenta la leyenda que el fantasma de la calle Santa Ana, más conocido como el fantasma de El Rastro fue un viejo curtidor de pieles que murió en la famosa calle donde hoy ponen el Rastro volcando su carreta cuando volvía de orear sus pieles de la ribera. Del fantasma se sabe que se le aparecía a las gentes del barrio en los tejados y asomándose por las ventanas, pero era un fantasma tan inofensivo y afable que pronto todo el vecindario de Embajadores se acostumbró y convivió con él sin problema alguno. Es más, dicen que tan famoso se hizo que incluso las beatas de la zona iban a la calle Santa Ana a rezarle y a pedirle su intercesión en los momentos en los que las plagas se apoderaban de la villa de Madrid.

Poco a poco el viejo fantasma de El Rastro fue desapareciendo y no se supo de él hasta el 23 de septiembre de 1928, fecha en la que aconteció una de las historias más siniestras de Madrid, el olvidado incendio del Teatro Novedades de la calle Toledo.

Cuentan que el escabroso incendio tuvo lugar días después del estreno de uno de los sainetes más populares de Madrid, “La mejor del puerto”, en el que la fatalidad hizo que ardiera una instalación eléctrica un domingo en el que la platea estaba a rebosar. El horror y el esperpento se apoderaron del teatro, ardiendo en llamas primero la parte alta de los decorados y por extensión, el resto del recinto.

Al grito de ¡fuego, el teatro está ardiendo! todo el mundo quiso escapar. Empujones, gritos y una espesa humareda dejó a los allí presentes sin luz ni aire para respirar. Cuentan que durante estos minutos de pavor hubo quien pudo escapar pero días después del suceso se contabilizaron centenares de contusionados, heridos y  la espeluznante cifra oficial de sesenta y cuatro muertos que probablemente fueran más, la mayoría muertos por aplastamiento, ahogamiento y otros tantos a navajazos, señal inequívoca de desesperación entre la muchedumbre.

Cuentan que a partir de aquel incendio se volvió a ver por esta misma zona al viejo fantasma de El Rastro, esta vez no estaba solo, aparecía junto a las voces y sombras del fatídico incendio del teatro Novedades.

Hoy poco se sabe del teatro y del fantasma, aunque hay quien dice que se deja oír en su antigua vivienda de la calle Santa Ana.

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Intrigas y Misterios del Viejo Madrid


 Intrigas y Misterios del Viejo Madrid

Viernes 8 y Sábado 9 a las 21:30

¿Quieres escuchar? Voces de antaño susurrándote al oído sus secretos. Algunas fantasiosas, otras misteriosas, pero todas parte de un pasado que vuelve para hacerse oír en cada rincón de la ciudad: Leyendas negras, macabros sucesos, misterios no resueltos y fenómenos sobrenaturales que incluso hoy, escapan a nuestra razón…

¡Atrévete a conocer los secretos que esconde el Viejo Madrid!

Lugar: Plaza de La Encarnación, frente al Convento. Ópera (línea 2,5 y ramal

Coste: Aportación económica voluntaria al final de la visita.
 
Para inscribirte  solo tienes que escribir un email a info@planve.es con tu nombre, teléfono de contacto, número de acompañantes y día en que quieres participar . Las plazas son limitadas.
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Inventos que revolucionaron el mundo…

…y no, no hablamos de Internet, que sí , que ya no podemos imaginar nuestra vida sin estar conectados, y es una maravilla que cuando nos surge cualquier pregunta podamos resolverla con solo teclearla en nuestro ordenador o en nuestro móvil, pero para poder llegar a eso el ser humano ha tenido que recorrer mucho, pensar y devanarse los sesos, y sobre todo conseguir sobrevivir, a base de aprendizaje y creatividad elaborando herramientas que le permitieran adaptarse a los contratiempos. Hoy queremos rescatar 4 pequeños grandes- inventos de nuestros comienzos, tan lejanos que ya casi los hemos olvidado.

1. El bifaz. Ningún experto en acampada olvida su navaja suiza. El bifaz fue la herramienta básica de nuestra Prehistoria. Se remonta a casi 2 millones de años, y toma su nombre de ser una piedra tallada por ambas caras. Los primeros bifaces eran muy burdos, pero fueron adquiriendo una forma característica almendrada. Los bifaces eran las herramientas multiusos del Paleolítico, servían para cortar, cavar, extraer, golpear, descarnar, despellejar, perforar…. Allí donde nuestros dientes y nuestra fuerza no llegaba, llegaba el bifaz, facilitando la caza, la recolección , la alimentación, la elaboración de ropas y abrigos. Y además eran piezas reciclables ya que podían ser reafilados y refrabricados.

2. El “encendedor”, o más exactamente la producción de fuego, ya que existían múltiples técnicas y mecanismos para poder hacer fuego, por ejemplo mediante fricción, usando unas tablas de madera de unos 20-30 cm sobre las que se tallaba una muesca, en la que se ponía un palo y se frotaba hasta conseguir una chispa, que prendiese la yesca. Hay evidencias de que el ser humano conocía el fuego hace 1, 6 millones de años, pero su capacidad de producción y control llegaría más tarde , los datos más antiguos apunta a 1, 3 millones de años. Con el control del fuego el ser humano se pudo expandir por todos los lugares del planeta al amparo del calor, la seguridad y la luz que este le proporcionaba. También le hizo más fuerte frente a enfermedades, permitiendo una mejor alimentación, una dieta más sana, libre de parásitos y más equilibrada, al poder introducir nuevos productos. Además con el fuego se perfeccionaron las técnicas empleadas en la elaboración de herramientas.

3. La aguja. Un invento tan perfecto que apenas ha variado desde que se inventó hace 40.000 años. La primeras agujas se realizaron en hueso y posteriormente con metales. La aguja facilitó la fabricación de ropas de abrigo, pero también el trabajo con pieles que se utilizaban para construir tiendas o para recubrir las viviendas.

4. La cerámica. Su importancia fue tan determinante que marca el fin de una época y así se distingue entre Neolítico Acerámico (sin cerámica) y Neolítico Cerámico. La elaboración de vasijas de barro permitió mejorar el transporte y almacenaje de productos que antes se realizaba con canastas, cestas o pieles . Frente a esos recipientes, la cerámica tenía la ventaja de ser más duradera, resistente y sobretodo impermeable, además de un material enormemente versátil para moldear a gusto y producir multitud de piezas de formas y tamaños diferentes, hasta el punto de que estas permite identificar épocas y culturas diferentes y se convierten en piezas claves para los arqueólogos e historiadores.

Os invitamos a acompañarnos para seguir conociendo más sobre nuestro pasado en la ruta de este fin de semana “ Los orígenes de la Humanidad: Prehistoria y Protohistoria” en el MAN.

inventos prehistoricos

Visita Secretos e historias de los jardines del Buen Retiro 14 y 15 de mayo


Secretos e historias de los jardines del Buen Retiro

sábado 14 de mayo a las 17:30

 domingo 15 de mayo a las 11:30 

Hablar de estos jardines es contar la historia de uno de los bellos vergeles que un día formaron parte del Real Sitio del Buen Retiro. Escuchar el cantar de sus fuentes, admirar el sol reflejado en el Pabellón de Cristal o ver caer a Lucifer en las entrañas del abismo, son sólo alguna de las propuestas de este agradable paseo por El Retiro. Batallas simuladas en el Estanque Grande, escapadas nocturnas, retos científicos en el Parterre… Sssshhhh, suena música en el Casón… ¿Bailamos?

Si quieres participar sólo tienes que escribir un mail a v.solano@planve.es indicando el día, el número de acompañantes y un número de teléfono.

Precio de la visita: Aportación voluntaria al final del recorrido.

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El hambre en Madrid


Todos los 2 de mayo los madrileños disfrutamos de un día de fiesta que sumado al día 1 de mayo, día del Trabajo, nos permite tomarnos un merecido descanso. No hace falta recordar que el 2 de mayo fue elegido como día festivo de la Comunidad de Madrid en memoria del levantamiento que en esa misma fecha en 1808 protagonizaron los hombres y mujeres de Madrid contra la invasión de las tropas francesas.

Habitualmente miramos la Guerra de la Independencia desde una óptica llena de romanticismo, populismo y heroicidad y se nos olvida la brutalidad, miseria y dureza que toda guerra conlleva. Hoy os queremos acercar a una obra artística que plasma esta otra cara de la guerra, sin por ello estar exenta de orgullo y grandeza. Pero no, no hemos elegido a Goya, sino a un autor más desconocido para el gran público: José Aparicio e Inglada y su obra “El hambre en Madrid”.

José Aparicio (Alicante 1773- Madrid 1838) fue un pintor español adscrito a la escuela neoclasicista y considerado uno de los mejores representantes de la misma. Comenzó su formación en Valencia, en la Real Academia de San Carlos y después llegó a Madrid para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Ganó varios concursos y en 1799 obtuvo una beca para estudiar en París, donde se convirtió en alumno nada menos que de Jacques-Louis David.

A la llegada de las tropas francesas se negó a jurar fidelidad a José I Bonaparte lo que llevó a su entrada en prisión. Con el fin de la guerra fue nombrado pintor de cámara de Fernando VII. La entrada de los liberales en el gobierno pone fin a su carrera, muriendo en la miseria, a pesar de haber sido uno de los pintores más reconocidos de su tiempo.

Esta obra “El hambre en Madrid”, más que un cuadro de Historia es una alegoría histórica en el que trata desde la solemnidad clásica el tema de la miseria que padecieron los madrileños durante la guerra. Del grupo de madrileños famélicos y harapientos destaca el cuerpo de la mujer ya muerta junto a su pequeño, en contraste con el grupo de franceses uniformados y vigorosos, así como el contraste en la mirada triste y desesperada del anciano madrileño frente a la mirada de fiereza y crueldad del soldado francés que queda a la izquierda del cuadro. El autor no escatima en detalles, mostrando la anatomía frágil de quienes padecen la carencia de alimentos, el ansia de quien ha encontrado aunque sea una mísera monda que llevarse a la boca, los padecimientos del hambre que afectan a todos: ancianos, niños, hombres y mujeres.

Pero no hay que olvidar que José Aparicio era un monárquico, que además pinta este cuadro en 1818 con Fernando VII ya en el poder y anclado en el Absolutismo, se trata por tanto de un cuadro propagandístico, de hecho explícitamente propagandístico, observerse la leyenda que reza en la columna de la derecha “nada sin Fernando”. Por eso a la realidad misérrima de la guerra y al sufrimiento y desesperación del pueblo madrileño, hay que otorgarle cierto tono de carácter y orgullo, de ahí que la escena refleje el momento en que una parte de esos franceses ofrece pan y alimentos a los hambrientos madrileños, y que estos rechazan manteniéndose así fieles a su patria y que incluso levanta las suspicacias del personaje del fondo que se abalanza sobre los militares franceses y es frenado por su mujer que lleva a su bebé en brazos, lloroso por la falta de alimento.

Con todo, aunque José Aparicio destacó como autor de temas patrióticos y su obra esta cargada de propaganda, no se puede negar su virtuosismo en la línea y el dibujo, convirtiéndose esta obra en una de las más populares del autor.

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Llega el mes de mayo y la fiesta de la Maya.

Desde finales de los 80s se celebra en Madrid una tradición que por mucho tiempo ha estado presente en muchos pueblos de España y que a día de hoy en barrios como Lavapiés o pueblos como Colmenar Viejo, son de interés turístico. Estamos hablando de la fiesta de las Mayas que este año tendrá lugar el 8 de mayo en Lavapiés (y 2 de mayo en Colmenar). Aprovechando que el próximo sábado volvemos a hacer la visita del Madrid de los Barrios Bajos por esta zona del centro de Madrid, os invitamos a saber un poco más de esta tradición y os adjuntamos un breve vídeo para que os animéis a participar de esta fiesta. ¿Pero cuál es el origen de las Mayas?

La fiesta de los Mayos y las Mayas antiguamente celebraba la llegada del mes de mayo, un ritual de origen pagano que daba inicio al mes de las flores, la bienvenida a la primavera, al renacer de la naturaleza en todo su esplendor. El quinto mes era una fecha importante en el calendario popular, el mes de la fecundación, del cortejo, del galanteo y del amor.

 Los Mayos era la fiesta de los mozos, del árbol, de enramada, de canto a la moza, de virilidad, mientras que la fiesta a las Mayas representaba una fiesta femenina, la celebración agrícola, donde se ensalzaba la belleza de una joven moza en un entorno social integrado en su mayoría por mujeres.

La tradición de celebrar en Madrid la fiesta de los Mayos y las Mayas se extiende a la parte occidental de la comunidad en pueblos como Navalcarnero, Pinto, Villa del Prado y Colmenar Viejo vinculándola con la tradición cristiana pero gozando de la misma esencia festiva inicial. Pero no sólo allí, sin duda, uno de los lugares donde a día de hoy se recrea con mucho entusiasmo esta celebración es en Lavapiés en concreto junto a San Lorenzo y las calles aledañas a la iglesia.

Ya desde el siglo XVI hay descripciones de este festejo y de la indumentaria de las mujeres, que variaba según las costumbres de cada lugar. Antiguamente se engalanaba a la Maya con saya blanca o brocado de oro y plata prendida de rosas sobre el torso y coronada con flores. ¿Quién era la Maya? Aquella joven hermosa del barrio que fuera elegida para ser llevada desde su casa en su sillita de la reina trenzada de flores al estrado decorado para festejar su bienvenida. Junto a la Maya iba el Mayo, acompañado por sus amigos, familiares y músicos cantando junto a un cortejo de mujeres en doble fila arropando la figura de la mogigona, una señora coronada con una ristra de ajos y objetos extravagantes con gestos y muecas para hacer reír. Ya en el estrado le esperaba un pequeño altar  hecho con cortinajes, alfombras, colchas y numerosas flores por el que pasaban a lo largo del día todos los vecinos mientras las amigas de la Maya pedían un donativo para la Virgen y para celebrar una pequeña fiesta al final de la jornada.

https://www.youtube.com/watch?v=zDDXk5ynQzw

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