Madrid en Femenino

Madrid en Femenino

(de la Edad Media al siglo XIX)
Sábado 17 y Domingo 18 a las 11:00

Poderosas, abnegadas, nobles, plebeyas, eruditas, iletradas, artistas, artesanas, valientes, sumisas, musulmanas, cristianas, esposas, cortesanas, a veces silenciosas, a veces reivindicativas, y casi siempre invisibilizadas por una narración histórica escrita en masculino, las mujeres de Madrid fueron parte de la historia de la ciudad contribuyendo a su crecimiento. Desde PlanVe te invitamos a visitar la ciudad con otra mirada, a descubrir como vivían las madrileñas de antaño, como sus acciones ayudaron a ir configurando otra ciudad, como muchas de ellas destacaron con nombre propio.

Punto de encuentro: Plaza de la Villa

Precio: el que tú decidas

Para inscribirte sólo tienes que mandar un mail a a.garcia@planve.es con tu nombre,  apellidos, número de acompañantes, un teléfono de contacto y  qué día quieres participar ;)

visita madrid en femenino septiembre 2016

¿Sabías qué…

..Lope de Vega además de escribir más de 1.500 obras de teatro y 3.000 sonetos, también tuvo una intensa vida sentimental. Su última amante fue Marta Nevares, a la que conoció en 1616 siendo ya sacerdote cuando él ya contaba cincuenta y cuatro años, y ella tan solo venticinco. A pesar de su juventud Marta enfermó. Hacia 1622 Marta empezó a quedarse ciega hasta que en 1627 perdió la vista completamente. Hacia 1628 padece sus primeros ataques de locura, muriendo en la casa del poeta en la primavera de 1632. Durante todo ese tiempo el poeta siguió escribiendo, compaginando su trabajo con los cuidados a su amada y tras su muerte le dedicó su Egloga a Amarilis, que contiene estos versos:

Cuando yo vi mis luces eclipsarse,
cuando yo vi mi sol oscurecerse
mis verdes esmeraldas enlutarse
y mis puras estrellas esconderse,
no puede mi desdicha ponderarse,
ni mi grave dolor encarecerse,
ni puede aquí sin lágrimas decirse
cómo se fue mi sol al despedirse.

.Aunque Cervantes ha pasado a la Historia como “El Manco de Lepanto”, nunca llegó a perder el brazo. El 7 de octubre de 1571, Cervantes se encontraba mal y con fiebre por lo que su capitán le encomendó que quedase en cubierta, no obstante Cervantes se empeñó en participar en la batalla de Lepanto, donde recibió dos arcabuzazos que le dejaron malherido el brazo izquierdo. Sin embargo, la mano no le llegaría a ser cortada, si bien el trozo de plomo le seccionó un nervio y perdió el movimiento. Con todo, tras seis meses en un hospital de Messina, Cervantes volvió a su vida de soldado y participó en las contiendas de Navarino, Corfú y Túnez.

. Quien sí era manco, era Valle Inclán que perdió el brazo en una de las numerosas discusiones sacadas de quicio en las tertulias de los cafés de moda del momento. A Valle le encantaba polemizar y llevar la contraria, y lo que empezaba como una chanza o un juego, por su carácter vehemente acababa muchas veces en acalorada discusión. Fue eso lo que ocurrió una noche de julio de 1899 cuando Valle Inclán intervino en una conversación que estaban teniendo unos contertulios en el Café de la Montaña sobre el posible duelo entre un joven aristócrata andaluz, López del Castillo, y el caricaturista portugués Leal da Cámara, quienes habían tenido sus diferencias en el Paseo de la Castellana sobre el valor personal de lusos e hispanos. Valle levantó su voz por encima de los demás y Manuel Bueno harto de la discusión,la alzó aún más argumentando¡Señores, todo lo que ustedes están diciendo carece de validez! ¡Leal da Cámara es menor de edad y no podrá batirse! Valle-Inclán, dolido, le contestóNo sea usted majadero, que usted no sabe una palabra de eso” a la par que cogió una botella para estampársela a Manuel Bueno. Este para defenderse agarró su bastón y golpeó a Valle en el brazo. Valle Inclán acudió a la Casa de Socorro, donde le realizaron una pequeña cura y le vendaron el brazo. Al día siguiente se despertó con una enorme inflamación. Llevado otra vez a la Casa de Salud, esta vez a la Castellana, el médico diagnosticó que el hueso había estallado y que era imposible reparar y ante la enorme infección lo aconsejable era amputar. A pesar del carácter de D. Ramon de Valle Inclán, curiosamente cuando ya repuesto volvió a coincidir con Manuel Bueno, Valle le dijo: “Mira, Bueno, lo pasado, pasado está. Aún me queda la mano derecha para estrechar la tuya. Y no te preocupes, que aún me queda el otro brazo, que es el de escribir”. El altercado con todo no suavizó el temperamento de Valle, que siguió polemizando y discutiendo con todos y por todo.

.A pesar de la fama de misógino de Quevedo, este acabó cansándose en 1634 con Esperanza de Mendoza, señora de Cetina, viuda y con hijos. Las presiones del Duque de Medinaceli y especialmente de la mujer de este para que Quevedo se desposara y abandonara su vida de solterón pudieron más que la adversión de Quevedo hacia el matrimonio. Eso sí su vida de casado apenas duró tres meses. Vivió también durante mucho tiempo amancebado con una tal Ledesma, con quien tuvo varios hijos. Asi, los especialistas dudan de la afamada misoginia de Quevedo. Las terribles palabras que dedica a las mujeres en gran parte de su obra satírica, contrastan con los más bellos poemas de amor que dio a nuestra literatura. Ante tal ambigüedad, los expertos no aclaran el misterio y simplemente sitúan a Quevedo como un autor versátil, capaz de la prosa y la lírica más enconada y también la más apasionada. Para muestra un botón:

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte en la ribera,
dejará la memoria en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado,
serán ceniza, más tendrá sentido,
polvo serán, mas polvo enamorado.

Las historias que protagonizaron estos y otros autores se cuentan por miles. Si quieres saber más de ellos, de sus obras y de los lugares que transitaban, acompáñanos en la ruta de este fin de semana “Madrid de pluma y tintero”

 sabias que

Pregunta con respuesta

Hoy resolvemos una interesante pregunta que nos planteó una asidua participante en nuestras rutas por Madrid. ¿Qué es esa construcción que sobresale entre los tejados de las casas y que podemos divisar desde la plaza de las Comendadoras? Os dejamos las imágenes….¿ alguién tiene ya una idea?

 Efectivamente, se trata de una construcción de tipo industrial, concretamente una chimenea.

 La capitalidad de Madrid a partir de 1561 la convirtió en una ciudad cortesana y burocrática, una ciudad de servicios, que nos ha hecho olvidar que en Madrid también hubo un sector  industrial, no muy potente, pero tampoco insignificante. Prueba de ese pasado son algunos vestigios de lo que se viene llamando Arqueología Industrial, y las chimeneas tal vez son una de sus piezas más visibles.  Encontramos varias de estas por toda la ciudad, construcciones que se alzan por encima de los edificios y que frecuentemente están realizadas en ladrillo en un estilo neomudéjar que responde a la tendecia artística que más se desarrolló en Madrid en el siglo XIX, rescantando el estilo que dominó los primeros momentos de la villa. La mayoría de estas construciones han quedado aisladas, como últimos bastiones de un pasado industrial arcaico en el que las fábricas se ubicaban dentro de las ciudades.

La chimenea que hoy nos ocupa en pleno centro de Madrid, en la calle Amaniel, perteneció a la antigua fábrica de cervezas Mahou, hoy museo ABC de Dibujo e Ilustración. Se construyó en 1894 por Francisco Andrés Octavio, quien junto con José López Sallaberry, arquitecto municipal, se convertirían en los principales arquitectos de la ciudad entre 1890 y 1910. Curiosamente fue precisamente José López Sallaberry quien se encargaría pocos años después ,en 1900, de la ampliación de la fábrica, ya que la fuerte demanda de cerveza obligó a los dueños a intensificar la producción. El consumo de cerveza siguió creciendo y hubo que hacer nuevas ampliaciones en 1907 y 1916.

Casimiro Mahou García nieto de la fundadora asumió el control de la fábrica en 1918 y emprende una constante modernización, además contrata al maestro cervecero alemán Stauffer Ruckert y convierte a la fábrica de la calle Amaniel no solo en un centro cervecero sino también en un centro de ocio y cultura.  Abrió una zona de tienda y bar en la misma fábrica y en ellas además ofrecía también otras alternativas de ocio como obras teatrales o un despacho para pinturas y óleos. Aficionado a la fotografía, se convierte en precursor de esta y emprende una serie de retratos costumbristas del Madrid de la época, además fomenta la creación de la primera Asociación Cinematográfica de Madrid.

 En 1935 la empresa contaba con 175 obreros fijos,  75 temporales y 20 empleados administrativos. El ascenso de la empresa se frenó con la Guerra Civil, pero sobretodo con los primeros años de posguerra. El 15 de junio de 1940 por primera vez en sus historia la fábrica se paró ante la falta de materias primas por las trabas que ponía el Servicio Nacional de Trigo, los constantes cortes de luz y agua, la falta de combustible que obligó a retirar los camiones y a repartir la cerveza en carromatos tirados por mulas, y sobre todo por la contracción del consumo. Hasta 1954 la fábrica no vuelve a las cantidades de producción previas a la guerra. En 1962 en pleno auge, se clausura la fábrica de Amaniel y se traslada al Paseo Imperial, es el fin de una época. El edificio se abandonó y después de 30 años en desuso, en 1993 se rehabilita para acoger el recién creado Archivo Regional madrileño. Sin embrago, vuelve a cerrarse, en 2003. En 2005 se reforma para dar cabida al actual Museo ABC de Ilustración y dibujo, pero se conserva la emblemática chimenea de la antigua fábrica cervecera.

chimenea

Visita guiada Madrid en femenino II sábado 18 y domingo 19 de junio

Madrid en femenino II

(del siglo XIX al siglo XX)

Sábado 18  y Domingo 19 de junio a las 11:30

 En el siglo XIX los roles de género estaban bien definidos y las opciones vitales de las mujeres parecían limitarse al matrimonio o al convento, o en el peor de los casos a la servidumbre, sin embargo algunas mujeres se rebelaron contra esta situación y comenzaron a ocupar nuevas esferas de ámbito público. Su número fue creciendo. Nobles cultas, escritoras decididas, sufragistas incansables, obreras reivindicativas, universitarias valientes,….conocidas o anónimas todas ellas contribuyeron a un cambio de mentalidad y aún más importante, a construir una nueva realidad para las mujeres. No lo tuvieron fácil, tildadas de delincuentes, locas o excéntricas fueron a menudo despreciadas, insultadas, descalificadas y encerradas. Desde PlanVe os animamos a conocer su historia, que es también la nuestra.

Punto de encuentro: Estatua de  Emilia Pardo Bazán en la Calle Princesa

¡Por el precio que tú decidas!

Si quieres inscribirte sólo tienes que escribir un mail a info@planve.es con tu nombre, el número de acompañantes, un teléfono de contacto y el día que quieres participar ¡Te esperamos!

madrid en femenino 2 junio 2016

Ruta guiada Madrid de pluma y tintero

Madrid de pluma y tintero.

Un recorrido por el Madrid creativo y literario.

Sábado 11 y Domingo 12 a las 11:30

En un lugar de esta Villa de cuyo nombre sí quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivían poetas de tintero y pluma, comediantes de ingenio avispado, musas de lengua audaz. Visita con PlanVe el Madrid más inspirado y conoce la importancia de la palabra en la Villa y Corte, su literatura, sus escritores, sus musas, los lugares donde se fraguaban los rumores, las comedias, las novelas, la literatura oral y las obras maestras.

Punto de encuentro: Plaza de Santa Ana

Precio: el que tú decidas

Para inscribirte sólo tienes que mandar un mail a a.garcia@planve.es con tu nombre,  apellidos, número de acompañantes, un teléfono de contacto y día que quieres participar.

cartel madrid literario junio

Felipe El Animoso y el duende de El Retiro

Nos remontamos a finales del siglo XVIII, cuando en España reinaba Felipe V, conocido por muchos como “El Animoso” o “Rey Loco” por sus frecuentes cambios de humor y su posible trastorno bipolar. En aquel entonces El Retiro era un auténtico vergel, protagonista indiscutible de todo un complejo palaciego de recreo que su sucesor Felipe IV se había montado para el disfrute de lujos y placeres en los  meses de descanso. Dicen que a Felipe V nunca le había gustado este lugar, pero tras el incendio del famoso Alcázar, no tuvo más remedio que trasladar su residencia habitual al Palacio del Buen Retiro y vivir allí por mucho tiempo.

Nos podemos imaginar al monarca disfrutando de los paseos en barca por el río artificial que conectaba con el famoso estanque o escuchando las magníficas serenatas del mismísimo Farinelli que había sido contratado para ahuyentar su depresión. Y es que El Retiro debía ser un increíble jardín de avenidas, estanquillos y de espacios florales muy beneficiosos para su enfermedad.

En este contexto debemos situar a nuestro auténtico protagonista. Nuestro duende. Dice la leyenda que el monarca quedaba embelesado de la rapidez con la que muchas de sus plantas crecían de la nada jornada tras jornada. Al principio pensó que era fruto de un milagro, después, obra de un pequeño duende, aunque hay quien pensara que más bien era fruto de su inestabilidad mental. Hay que recordar que el rey Felipe V a veces creía que el sol le atacaba o decía ser una rana, con lo cual, la historia del duende no quedaba lejos de sus invenciones. Pero su suerte llegó cuando algunos de sus jardineros confirmaron el prodigio de ver crecer plantas de la nada. Hay quien incluso llegó a ver también al duende. ¿Realidad? ¿Incondicionalidad al monarca? Nunca sabremos si todo esto fue invención o en realidad el duende siempre estuvo allí, aunque sólo unos pocos le vieran y le dejaran escapar.

Hoy podemos disfrutar del famoso duendecillo que hacía brotar día a día la primavera, sobre una de las jaulas de la antigua Casa de Fieras. Es obra de José Noja que lo inmortalizó en la década de los 80. ¿Queréis conocerlo?

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Gloria Fuertes y el barrio de Lavapiés

¿Os acordáis de los poemas que leíamos en el cole de Gloria Fuertes? La hormiga y su amiga, el gusano sano, la cara de Doña Sara… Aprovechando que esta semana hacemos la visita El Madrid de los Barrios Bajos, queremos recordar a una de las escritoras infantiles más reconocidas del siglo XX que nació en el castizo Lavapiés. ¿Queréis saber algo más sobre su vida?

Gloria Fuertes nació en 1917 en el número 3 de la calle de la Espada, muy cerquita de la plaza dedicada a otro célebre escritor, Tirso de Molina, antigua plaza del Progreso donde ésta debió pasar muchas horas de su infancia. Hija de una costurera y de un humilde bedel, comenzó a escribir y dibujar siendo muy pequeña, tanto que a los diecisiete años ya había escrito su primer libro de poemas.  Estudió en un colegio de monjas de la calle Mesón de Paredes que por lo que escribió tiempo después, no le debió gustar, pues una de las monjas le pellizcaba al quedarse dormida mientras rezaban letanías. Gloria se formó también en el Instituto de Educación Profesional de la Mujer, un lugar donde enseñaban a las niñas a ser buenas amas de casa.

 En  1935 Gloria comenzó a leer sus poemas en Radio España y Radio Madrid, aunque un año después la Guerra Civil marcaría para siempre toda su poesía. A partir de ese momento sus obras formaron parte de dos movimientos literarios de gran calado, la Generación del 50, también llamada de los niños de la guerra, heredera de la poesía social, y el Postismo, un movimiento de vanguardia español marginal que se enfrentó abiertamente con el arte institucional de los años cuarenta de la España franquista.

Gloria Fuertes destacó por sus obras para adultos. En 1947 fundó con María Dolores de Pueblos y Adelaida Lasantas el grupo Versos con faldas organizando recitales de poesía en muchos cafés madrileños. Pero sin duda, si por algo recordaremos la vida y obra de Gloria Fuertes será por su obra infantil, por esos poemas que tanto leímos en la escuela y que tanto despertaron siendo niñas el amor por los animales, la naturaleza y por la vida entera.

Aquí os dejamos la cara de Doña Sara 😉

gloria fuertes poemas

Personajes de El Rastro

Jaquetón y muy plantado se pasea el tío Carcoma, por ver si encuentra una novia, muy digna de su persona.

 Así versa un sainete dedicado a uno de los personajes más populares del Madrid de los barrios bajos: el tío Carcoma. Cuentan de nuestro protagonista que fue uno de los negociantes que más rico se hizo gracias al Rastro y que le llamaban el tío Carcoma por vender muebles viejos en la zona. Curiosamente tuvo veinte casas en el barrio, pero más curiosa fue su costumbre de desayunar pan y cebolla y de almorzar verdura cocida cada día. No sabemos si era prescripción médica, una dieta o su afán por ostentar todas las casas de Lavapiés. Así de peculiar era el Carcoma.

Pero éste no es el único protagonista de nuestra entrada, que va dedicada a dos más, aunque personajes ilustres y no tan lustrosos hubiera muchos por la zona. Como el pobre músico ciego que andaba por el Rastro y al que llamaban Malacatín, derivado de “mal-la-toca”, por lo mal que entonaba las cuerdas de su guitarra. Quién le iba a decir al pobre Malacatín que más de cien años después pudiéramos seguir degustando ese cocido Madrileño en el mismo lugar donde él “mal-la-tocaba”.

¿Y qué hay de la bruja Isabel García? Con sus hechizos lograba, a veces sí, y a veces no, que las mujeres quedasen embarazadas y que los hombres consiguiesen trabajo. ¿Cómo? Ellas debían entregarle dos huevos fritos para que ésta los agujereara, metiera en ellos quién sabe qué y después los tapaba con cera. Dicen que las mujeres que querían quedarse preñadas tenían que acostarse cada noche con los huevos bajo el colchón y en el momento de concebir el acto debían recitar un extraño conjuro:

Señor San Juan, así como la gallina pone su huevo en el nido, pongo yo estos en el mío.

 No queremos imaginarnos qué harían los señores para encontrar un buen empleo…

rastro

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