¿Sabías qué…

..Lope de Vega además de escribir más de 1.500 obras de teatro y 3.000 sonetos, también tuvo una intensa vida sentimental. Su última amante fue Marta Nevares, a la que conoció en 1616 siendo ya sacerdote cuando él ya contaba cincuenta y cuatro años, y ella tan solo venticinco. A pesar de su juventud Marta enfermó. Hacia 1622 Marta empezó a quedarse ciega hasta que en 1627 perdió la vista completamente. Hacia 1628 padece sus primeros ataques de locura, muriendo en la casa del poeta en la primavera de 1632. Durante todo ese tiempo el poeta siguió escribiendo, compaginando su trabajo con los cuidados a su amada y tras su muerte le dedicó su Egloga a Amarilis, que contiene estos versos:

Cuando yo vi mis luces eclipsarse,
cuando yo vi mi sol oscurecerse
mis verdes esmeraldas enlutarse
y mis puras estrellas esconderse,
no puede mi desdicha ponderarse,
ni mi grave dolor encarecerse,
ni puede aquí sin lágrimas decirse
cómo se fue mi sol al despedirse.

.Aunque Cervantes ha pasado a la Historia como “El Manco de Lepanto”, nunca llegó a perder el brazo. El 7 de octubre de 1571, Cervantes se encontraba mal y con fiebre por lo que su capitán le encomendó que quedase en cubierta, no obstante Cervantes se empeñó en participar en la batalla de Lepanto, donde recibió dos arcabuzazos que le dejaron malherido el brazo izquierdo. Sin embargo, la mano no le llegaría a ser cortada, si bien el trozo de plomo le seccionó un nervio y perdió el movimiento. Con todo, tras seis meses en un hospital de Messina, Cervantes volvió a su vida de soldado y participó en las contiendas de Navarino, Corfú y Túnez.

. Quien sí era manco, era Valle Inclán que perdió el brazo en una de las numerosas discusiones sacadas de quicio en las tertulias de los cafés de moda del momento. A Valle le encantaba polemizar y llevar la contraria, y lo que empezaba como una chanza o un juego, por su carácter vehemente acababa muchas veces en acalorada discusión. Fue eso lo que ocurrió una noche de julio de 1899 cuando Valle Inclán intervino en una conversación que estaban teniendo unos contertulios en el Café de la Montaña sobre el posible duelo entre un joven aristócrata andaluz, López del Castillo, y el caricaturista portugués Leal da Cámara, quienes habían tenido sus diferencias en el Paseo de la Castellana sobre el valor personal de lusos e hispanos. Valle levantó su voz por encima de los demás y Manuel Bueno harto de la discusión,la alzó aún más argumentando¡Señores, todo lo que ustedes están diciendo carece de validez! ¡Leal da Cámara es menor de edad y no podrá batirse! Valle-Inclán, dolido, le contestóNo sea usted majadero, que usted no sabe una palabra de eso” a la par que cogió una botella para estampársela a Manuel Bueno. Este para defenderse agarró su bastón y golpeó a Valle en el brazo. Valle Inclán acudió a la Casa de Socorro, donde le realizaron una pequeña cura y le vendaron el brazo. Al día siguiente se despertó con una enorme inflamación. Llevado otra vez a la Casa de Salud, esta vez a la Castellana, el médico diagnosticó que el hueso había estallado y que era imposible reparar y ante la enorme infección lo aconsejable era amputar. A pesar del carácter de D. Ramon de Valle Inclán, curiosamente cuando ya repuesto volvió a coincidir con Manuel Bueno, Valle le dijo: “Mira, Bueno, lo pasado, pasado está. Aún me queda la mano derecha para estrechar la tuya. Y no te preocupes, que aún me queda el otro brazo, que es el de escribir”. El altercado con todo no suavizó el temperamento de Valle, que siguió polemizando y discutiendo con todos y por todo.

.A pesar de la fama de misógino de Quevedo, este acabó cansándose en 1634 con Esperanza de Mendoza, señora de Cetina, viuda y con hijos. Las presiones del Duque de Medinaceli y especialmente de la mujer de este para que Quevedo se desposara y abandonara su vida de solterón pudieron más que la adversión de Quevedo hacia el matrimonio. Eso sí su vida de casado apenas duró tres meses. Vivió también durante mucho tiempo amancebado con una tal Ledesma, con quien tuvo varios hijos. Asi, los especialistas dudan de la afamada misoginia de Quevedo. Las terribles palabras que dedica a las mujeres en gran parte de su obra satírica, contrastan con los más bellos poemas de amor que dio a nuestra literatura. Ante tal ambigüedad, los expertos no aclaran el misterio y simplemente sitúan a Quevedo como un autor versátil, capaz de la prosa y la lírica más enconada y también la más apasionada. Para muestra un botón:

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte en la ribera,
dejará la memoria en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado,
serán ceniza, más tendrá sentido,
polvo serán, mas polvo enamorado.

Las historias que protagonizaron estos y otros autores se cuentan por miles. Si quieres saber más de ellos, de sus obras y de los lugares que transitaban, acompáñanos en la ruta de este fin de semana “Madrid de pluma y tintero”

 sabias que

Mirando Estrellas en Madrid

 

Es cierto que ahora el cielo de Madrid no tiene estrellas. Alguien o algo se las ha llevado, tal vez el exceso de luz, quizás la contaminación, pero seguro que a la Villa de las Siete Estrellas no le faltaron en el pasado contadores de luceros.

¿Sabías que junto a los jardines de El Retiro se levanta el Real Observatorio de Madrid? Se puede visitar y en él podrás conocer todo sobre Astronomía , Ciencias de la Tierra, Cartografía, Meteorología y mucho más.

El edificio del Real Observatorio se encuentra en la calle Alfonso XII, junto a la entrada del famoso Ángel Caído, escondido entre las plantas pero salvaguardando todo su esplendor. La idea se puso en marcha en tiempos de Carlos III enviando al matemático Jiménez Coronado a investigar por toda Europa sus observatorios, pero el edificio se terminó con Carlos IV gracias al arquitecto Villanueva en una pequeña colina, el cerrillo de San Blas, (cerca del desaparecido Palacio del Buen Retiro). Formó parte del llamado Eje de las Ciencias junto al Real Jardín Botánico y al Gabinete de Ciencias Naturales que después se convirtió en la gran pinacoteca del Museo del Prado. Y es que Carlos III como buen monarca ilustrado quiso convertir la zona de prados y huertas de Madrid en uno de los enclaves más culto y refinado de la Villa y Corte.

La astronomía en aquel momento tenía su importancia en la navegación por ser España un Imperio de Ultramar y fue Jorge Juan, reformador del modelo naval español, quien sugirió al mismísimo rey la creación de un Observatorio Astronómico de la Marina en Cádiz y otro en Madrid. Villanueva diseñó el edificio de Madrid en una planta de cruz griega, formando un gran pórtico de diez columnas corintias y un increíble templete circular de estilo jónico que se usaría para hacer las observaciones de medición del azimut (sistema de coordenadas para definir la posición de un astro en el cielo), origen de la red geodésica en España.

Actualmente el Real Observatorio como museo, cuenta con una buena colección de libros antiguos e instrumentos de Astronomía, relojes de precisión o el péndulo de Foulcaut con el que se ilustra la rotación de la tierra.

Sin duda, entre los objetos de interés histórico y que más llama la atención, podemos presumir de haber tenido uno de los primeros telescopios más grandes de la historia, un artefacto del astrónomo William Herschel, que estimulado por el descubrimiento de Urano se lanzó a construir telescopios reflectores cada vez más grandes para sus observaciones. El que tenemos en Madrid es la réplica del original que regaló a la ciudad a finales del siglo XVIII pero que desafortunadamente se perdió con la ocupación francesa de buena parte de El Retiro en 1808.

Si quieres visitar este lugar, puedes ver en su web perteneciente al Ministerio de Fomento los horarios, precios y todo aquello que quieras saber sobre este edificio escondido de Madrid. http://contenido.ign.es/rom/visitas/quienes_somos.html.

Y si quieres saber más de los edificios que alberga el Parque de El Retiro tienes una cita este fin de semana con PlanVe y “Secretos e Historias de los Jardines del Buen Retiro”.

real observatorio de madrid

El Cid también en Madrid

Muchos estaréis ya de vacaciones, otros todavía estaréis planeándolas, y algunos este año habréis decidido quedaros en casa y aplazar los viajes para otro momento. En cualquier caso, las opciones para viajar siempre son muchas. Algunas personas escogen destinos naturales, la playa, la montaña, otras prefieren dedicar tiempo a empaparse de cultura, y siempre están quienes no quieren renunciar a nada, porque al fin y al cabo hay tiempo para todo, para disfrutar de la naturaleza y para visitar sitios llenos de historia y arte. Una opción que muchos escogen en algún momento de su vida es hacer el Camino de Santiago, que combina, naturaleza, historia, cultura, religión y mucho, mucho ejercicio físico. Pero no es el único camino que combina todos estos elementos. En los últimos años han proliferado las propuestas turísticas que ofrecen naturaleza e historia al ritmo sosegado de tus propios pies, una de estas propuestas es el Camino del Cid. http://www.caminodelcid.org/ Un itinerario que nos lleva por el camino que recorrió el famoso héroe medieval, siguiendo el Poema del Cantar del Mio Cid.

Para los despistados, Don Rodrigo Díaz de Vivar, fue un caballero castellano que vivió hacia mediados del siglo XI durante los reinados de Sancho II el Fuerte (1065-1072) y de Alfonso VI (1072-1109). Por los documentos históricos sabemos que sufrió dos destierros impuestos por este último rey, con el que las relaciones fueron, si no tensas, por lo menos sí ambivalentes en una lucha continua entre ambos por señalar los límites del vasallaje que el guerrero debía al rey, que a menudo el Cid obviaba. Esto sumado a su destreza en el campo de batalla, sembró el terreno perfecto para el nacimiento de una leyenda que revistió al Cid con todos los valores dignos de un héroe: fuerza, inteligencia, justicia, dignidad y nobleza. Aunque al personaje real se le pueden cuestionar cada uno de estos adjetivos, qué pueblo no querría tener como protagonista de alguno de sus episodios históricos a un personaje con tales cualidades , y así a la leyenda del propio Cantar del Mio Cid, hay que añadir las numerosas tradiciones orales que en cada pueblo fueron brotando en torno a esta figura, entre histórica y legendaria. Madrid obviamente no podía ser menos. He aquí la leyenda del Cid en Madrid:

Habiendo partido desde Toledo con los suyos el Cid, y en el camino que llevaba a Mayrit, vinieron a encontrarse con un leproso que se había caído a una zanja y pedía socorro. El Cid sin temer el contagio de tan terrible enfermedad, se aprestó a ayudarle y tras conseguir sacar al pobre hombre del lugar donde había caído, cuál no sería la sorpresa del Cid y sus caballeros cuando el leproso tomó la imagen de una figura femenina, la Virgen. Esta comunicó al Cid que debía tomar la ciudad de Mayrit, y le indicó cómo debía proceder para lograrlo, desapareciendo despúes tan milagrosamente cómo había aparecido. Retomando el camino hacia la ciudad, esta vez con la intención de tomarla, llegaron hasta la altura de la muralla, por la entrada que hoy conocemos como la Cuesta de la Vega, y de repente vieron cómo uno de los sillares de la muralla se desprendía dejando ver en su interior una figura de la Virgen semejante a la figura con la que se habían encontrado por el camino, el hueco abierto era suficiente para poder entrar a la ciudad. De este modo lograron sorprender a los musulmanes y tomar la ciudad de Mayrit, consagrando la mezquita como Iglesia con el nombre de Santa María la Mayor de la Almudena, ya que la Virgen había hecho su aparición en la almudayna.

Para conocer estas y otras leyendas, y desentrañar entre la maraña de tradiciones orales los orígenes históricos de Madrid, este fin de semana os proponemos un recorrido por el Madrid Medieval: Madrid antes de Madrid.

 3. el cid anonimo

El fantasma de El Rastro y el olvidado incendio del teatro Novedades.

Esta semana volvemos con una visita que causa interés a aquellos amantes de lo sobrenatural. Fantasmas, como las meigas, “haberlos haylos”, eso sí, en Madrid mucho más castizos, está claro.

En la visita “Lavapiés fantasmal” hacemos un recorrido por algunas de las calles de este barrio donde habitaron (o habitan) seres sobrenaturales, pero sabemos que hay muchos más.  Madrid está plagado de leyendas truculentas, historias de duendes y espectros, algunos muy viejos como el famoso fantasma de la calle Santa Ana, muy cerquita de Lavapiés. ¿Queréis saber su historia?

Cuenta la leyenda que el fantasma de la calle Santa Ana, más conocido como el fantasma de El Rastro fue un viejo curtidor de pieles que murió en la famosa calle donde hoy ponen el Rastro volcando su carreta cuando volvía de orear sus pieles de la ribera. Del fantasma se sabe que se le aparecía a las gentes del barrio en los tejados y asomándose por las ventanas, pero era un fantasma tan inofensivo y afable que pronto todo el vecindario de Embajadores se acostumbró y convivió con él sin problema alguno. Es más, dicen que tan famoso se hizo que incluso las beatas de la zona iban a la calle Santa Ana a rezarle y a pedirle su intercesión en los momentos en los que las plagas se apoderaban de la villa de Madrid.

Poco a poco el viejo fantasma de El Rastro fue desapareciendo y no se supo de él hasta el 23 de septiembre de 1928, fecha en la que aconteció una de las historias más siniestras de Madrid, el olvidado incendio del Teatro Novedades de la calle Toledo.

Cuentan que el escabroso incendio tuvo lugar días después del estreno de uno de los sainetes más populares de Madrid, “La mejor del puerto”, en el que la fatalidad hizo que ardiera una instalación eléctrica un domingo en el que la platea estaba a rebosar. El horror y el esperpento se apoderaron del teatro, ardiendo en llamas primero la parte alta de los decorados y por extensión, el resto del recinto.

Al grito de ¡fuego, el teatro está ardiendo! todo el mundo quiso escapar. Empujones, gritos y una espesa humareda dejó a los allí presentes sin luz ni aire para respirar. Cuentan que durante estos minutos de pavor hubo quien pudo escapar pero días después del suceso se contabilizaron centenares de contusionados, heridos y  la espeluznante cifra oficial de sesenta y cuatro muertos que probablemente fueran más, la mayoría muertos por aplastamiento, ahogamiento y otros tantos a navajazos, señal inequívoca de desesperación entre la muchedumbre.

Cuentan que a partir de aquel incendio se volvió a ver por esta misma zona al viejo fantasma de El Rastro, esta vez no estaba solo, aparecía junto a las voces y sombras del fatídico incendio del teatro Novedades.

Hoy poco se sabe del teatro y del fantasma, aunque hay quien dice que se deja oír en su antigua vivienda de la calle Santa Ana.

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Inventos que revolucionaron el mundo…

…y no, no hablamos de Internet, que sí , que ya no podemos imaginar nuestra vida sin estar conectados, y es una maravilla que cuando nos surge cualquier pregunta podamos resolverla con solo teclearla en nuestro ordenador o en nuestro móvil, pero para poder llegar a eso el ser humano ha tenido que recorrer mucho, pensar y devanarse los sesos, y sobre todo conseguir sobrevivir, a base de aprendizaje y creatividad elaborando herramientas que le permitieran adaptarse a los contratiempos. Hoy queremos rescatar 4 pequeños grandes- inventos de nuestros comienzos, tan lejanos que ya casi los hemos olvidado.

1. El bifaz. Ningún experto en acampada olvida su navaja suiza. El bifaz fue la herramienta básica de nuestra Prehistoria. Se remonta a casi 2 millones de años, y toma su nombre de ser una piedra tallada por ambas caras. Los primeros bifaces eran muy burdos, pero fueron adquiriendo una forma característica almendrada. Los bifaces eran las herramientas multiusos del Paleolítico, servían para cortar, cavar, extraer, golpear, descarnar, despellejar, perforar…. Allí donde nuestros dientes y nuestra fuerza no llegaba, llegaba el bifaz, facilitando la caza, la recolección , la alimentación, la elaboración de ropas y abrigos. Y además eran piezas reciclables ya que podían ser reafilados y refrabricados.

2. El “encendedor”, o más exactamente la producción de fuego, ya que existían múltiples técnicas y mecanismos para poder hacer fuego, por ejemplo mediante fricción, usando unas tablas de madera de unos 20-30 cm sobre las que se tallaba una muesca, en la que se ponía un palo y se frotaba hasta conseguir una chispa, que prendiese la yesca. Hay evidencias de que el ser humano conocía el fuego hace 1, 6 millones de años, pero su capacidad de producción y control llegaría más tarde , los datos más antiguos apunta a 1, 3 millones de años. Con el control del fuego el ser humano se pudo expandir por todos los lugares del planeta al amparo del calor, la seguridad y la luz que este le proporcionaba. También le hizo más fuerte frente a enfermedades, permitiendo una mejor alimentación, una dieta más sana, libre de parásitos y más equilibrada, al poder introducir nuevos productos. Además con el fuego se perfeccionaron las técnicas empleadas en la elaboración de herramientas.

3. La aguja. Un invento tan perfecto que apenas ha variado desde que se inventó hace 40.000 años. La primeras agujas se realizaron en hueso y posteriormente con metales. La aguja facilitó la fabricación de ropas de abrigo, pero también el trabajo con pieles que se utilizaban para construir tiendas o para recubrir las viviendas.

4. La cerámica. Su importancia fue tan determinante que marca el fin de una época y así se distingue entre Neolítico Acerámico (sin cerámica) y Neolítico Cerámico. La elaboración de vasijas de barro permitió mejorar el transporte y almacenaje de productos que antes se realizaba con canastas, cestas o pieles . Frente a esos recipientes, la cerámica tenía la ventaja de ser más duradera, resistente y sobretodo impermeable, además de un material enormemente versátil para moldear a gusto y producir multitud de piezas de formas y tamaños diferentes, hasta el punto de que estas permite identificar épocas y culturas diferentes y se convierten en piezas claves para los arqueólogos e historiadores.

Os invitamos a acompañarnos para seguir conociendo más sobre nuestro pasado en la ruta de este fin de semana “ Los orígenes de la Humanidad: Prehistoria y Protohistoria” en el MAN.

inventos prehistoricos

Pregunta con respuesta

Hoy resolvemos una interesante pregunta que nos planteó una asidua participante en nuestras rutas por Madrid. ¿Qué es esa construcción que sobresale entre los tejados de las casas y que podemos divisar desde la plaza de las Comendadoras? Os dejamos las imágenes….¿ alguién tiene ya una idea?

 Efectivamente, se trata de una construcción de tipo industrial, concretamente una chimenea.

 La capitalidad de Madrid a partir de 1561 la convirtió en una ciudad cortesana y burocrática, una ciudad de servicios, que nos ha hecho olvidar que en Madrid también hubo un sector  industrial, no muy potente, pero tampoco insignificante. Prueba de ese pasado son algunos vestigios de lo que se viene llamando Arqueología Industrial, y las chimeneas tal vez son una de sus piezas más visibles.  Encontramos varias de estas por toda la ciudad, construcciones que se alzan por encima de los edificios y que frecuentemente están realizadas en ladrillo en un estilo neomudéjar que responde a la tendecia artística que más se desarrolló en Madrid en el siglo XIX, rescantando el estilo que dominó los primeros momentos de la villa. La mayoría de estas construciones han quedado aisladas, como últimos bastiones de un pasado industrial arcaico en el que las fábricas se ubicaban dentro de las ciudades.

La chimenea que hoy nos ocupa en pleno centro de Madrid, en la calle Amaniel, perteneció a la antigua fábrica de cervezas Mahou, hoy museo ABC de Dibujo e Ilustración. Se construyó en 1894 por Francisco Andrés Octavio, quien junto con José López Sallaberry, arquitecto municipal, se convertirían en los principales arquitectos de la ciudad entre 1890 y 1910. Curiosamente fue precisamente José López Sallaberry quien se encargaría pocos años después ,en 1900, de la ampliación de la fábrica, ya que la fuerte demanda de cerveza obligó a los dueños a intensificar la producción. El consumo de cerveza siguió creciendo y hubo que hacer nuevas ampliaciones en 1907 y 1916.

Casimiro Mahou García nieto de la fundadora asumió el control de la fábrica en 1918 y emprende una constante modernización, además contrata al maestro cervecero alemán Stauffer Ruckert y convierte a la fábrica de la calle Amaniel no solo en un centro cervecero sino también en un centro de ocio y cultura.  Abrió una zona de tienda y bar en la misma fábrica y en ellas además ofrecía también otras alternativas de ocio como obras teatrales o un despacho para pinturas y óleos. Aficionado a la fotografía, se convierte en precursor de esta y emprende una serie de retratos costumbristas del Madrid de la época, además fomenta la creación de la primera Asociación Cinematográfica de Madrid.

 En 1935 la empresa contaba con 175 obreros fijos,  75 temporales y 20 empleados administrativos. El ascenso de la empresa se frenó con la Guerra Civil, pero sobretodo con los primeros años de posguerra. El 15 de junio de 1940 por primera vez en sus historia la fábrica se paró ante la falta de materias primas por las trabas que ponía el Servicio Nacional de Trigo, los constantes cortes de luz y agua, la falta de combustible que obligó a retirar los camiones y a repartir la cerveza en carromatos tirados por mulas, y sobre todo por la contracción del consumo. Hasta 1954 la fábrica no vuelve a las cantidades de producción previas a la guerra. En 1962 en pleno auge, se clausura la fábrica de Amaniel y se traslada al Paseo Imperial, es el fin de una época. El edificio se abandonó y después de 30 años en desuso, en 1993 se rehabilita para acoger el recién creado Archivo Regional madrileño. Sin embrago, vuelve a cerrarse, en 2003. En 2005 se reforma para dar cabida al actual Museo ABC de Ilustración y dibujo, pero se conserva la emblemática chimenea de la antigua fábrica cervecera.

chimenea

Visita guiada Lavapiés fantasmal viernes 3 y sábado 4 de junio

Lavapiés fantasmal

Viernes 3 y sábado 4 de junio a las 19:00 

Al caer la noche el barrio de Lavapiés se llena de fantasmas. Voces de ultratumba que hablan del pasado, macabras historias de espectros que deambulan por las calles y edificios del barrio más castizo de Madrid. Emparedados, gritos y esferas de fuego que un día cruzaron cerca de sus calles y nos han dejado todo tipo de leyendas truculentas. Si quieres saber más, conoce con PlanVe nuestro Lavapiés más fantasmal.

Punto de encuentro: Estatua de Tirso de Molina en la Plaza de Tirso de Molina

¡Por el precio que´tú decidas!

Si quieres participar, sólo tienes que enviar un email a v.solano@planve.es con tu nombre, apellidos, teléfono de contacto, número de acompañantes y el día en el que quieres participar.

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Chamberí, casticismo madrileño entre burgueses y chisperos

Chamberí, casticismo madrileño entre burgueses y chisperos

Sábado 28 y Domingo 29 a las 11:30

Sinónimo de casticismo madrileño, pero con una historia relativamente reciente. Con una arquitectura rica y aristocrática, pero barrio de orígenes humildes. Fuente de vida y dinamismo pero cuna del Madrid más funebre. Lleno de bares y restaurantes, pero con un pasado artesano e industrial… Chamberí esconde una Historia rica en contrastes y sabores. En esta ruta os proponemos descubrir los orígenes del barrio, la vida cotidiana de las personas que lo habitaron y algunas de sus anécdotas más famosas paseando por alguno de sus espacios más emblemáticos.

Punto de encuentro: Plaza del Conde de Súchil

Precio: el que tú quieras

Para participar  solo tienes que enviar un email a  info@planve.es indicando nombre, apellidos, número de acompañantes, un teléfono de contacto y día en que quieres participar.

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Felipe El Animoso y el duende de El Retiro

Nos remontamos a finales del siglo XVIII, cuando en España reinaba Felipe V, conocido por muchos como “El Animoso” o “Rey Loco” por sus frecuentes cambios de humor y su posible trastorno bipolar. En aquel entonces El Retiro era un auténtico vergel, protagonista indiscutible de todo un complejo palaciego de recreo que su sucesor Felipe IV se había montado para el disfrute de lujos y placeres en los  meses de descanso. Dicen que a Felipe V nunca le había gustado este lugar, pero tras el incendio del famoso Alcázar, no tuvo más remedio que trasladar su residencia habitual al Palacio del Buen Retiro y vivir allí por mucho tiempo.

Nos podemos imaginar al monarca disfrutando de los paseos en barca por el río artificial que conectaba con el famoso estanque o escuchando las magníficas serenatas del mismísimo Farinelli que había sido contratado para ahuyentar su depresión. Y es que El Retiro debía ser un increíble jardín de avenidas, estanquillos y de espacios florales muy beneficiosos para su enfermedad.

En este contexto debemos situar a nuestro auténtico protagonista. Nuestro duende. Dice la leyenda que el monarca quedaba embelesado de la rapidez con la que muchas de sus plantas crecían de la nada jornada tras jornada. Al principio pensó que era fruto de un milagro, después, obra de un pequeño duende, aunque hay quien pensara que más bien era fruto de su inestabilidad mental. Hay que recordar que el rey Felipe V a veces creía que el sol le atacaba o decía ser una rana, con lo cual, la historia del duende no quedaba lejos de sus invenciones. Pero su suerte llegó cuando algunos de sus jardineros confirmaron el prodigio de ver crecer plantas de la nada. Hay quien incluso llegó a ver también al duende. ¿Realidad? ¿Incondicionalidad al monarca? Nunca sabremos si todo esto fue invención o en realidad el duende siempre estuvo allí, aunque sólo unos pocos le vieran y le dejaran escapar.

Hoy podemos disfrutar del famoso duendecillo que hacía brotar día a día la primavera, sobre una de las jaulas de la antigua Casa de Fieras. Es obra de José Noja que lo inmortalizó en la década de los 80. ¿Queréis conocerlo?

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Visita Secretos e historias de los jardines del Buen Retiro 14 y 15 de mayo


Secretos e historias de los jardines del Buen Retiro

sábado 14 de mayo a las 17:30

 domingo 15 de mayo a las 11:30 

Hablar de estos jardines es contar la historia de uno de los bellos vergeles que un día formaron parte del Real Sitio del Buen Retiro. Escuchar el cantar de sus fuentes, admirar el sol reflejado en el Pabellón de Cristal o ver caer a Lucifer en las entrañas del abismo, son sólo alguna de las propuestas de este agradable paseo por El Retiro. Batallas simuladas en el Estanque Grande, escapadas nocturnas, retos científicos en el Parterre… Sssshhhh, suena música en el Casón… ¿Bailamos?

Si quieres participar sólo tienes que escribir un mail a v.solano@planve.es indicando el día, el número de acompañantes y un número de teléfono.

Precio de la visita: Aportación voluntaria al final del recorrido.

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