Grandes intrigantes y corruptos

Grandes intrigantes y corruptos

Últimamente se oye mucho hablar de lo revuelto que está el mundo, pero ¿es que alguna vez hubo sosiego? Aprovechando la visita de este próximo fin de semana “Intrigas y Misterios del Viejo Madrid” hoy os proponemos un pequeño (y nada exhaustivo) recordatorio de las intrigas políticas más famosas del periodo de los Austrias (apréciese que estamos acotando época y repercusión mediática, pues cualquier pretendido registro queda irremediablemente escaso). Aquí os dejamos las tramas:

Felipe II y el infante Don Carlos, también conocida como “Cría cuervos y te sacarán los ojos”, o “No te fíes ni de tu padre”. Y es que toda historia tiene siempre como poco dos puntos de vista.

Felipe II se casó a la edad de 16 años con su prima por partida doble, María Manuela de Portugal. Dos años despúes nacía su hijo Carlos. La muerte de su madre a causa del parto y la ausencia continua del monarca por su deberes de gobierno, hicieron que el infante se criará bajo la supervisión de familiares cercanos que le mimaron en exceso. Se decía que tenía un carácter impulsivo, caprichoso y violento que se relacionan con problema mentales fruto de la endogamia y de una salud debilitada por la malaria padecida a los 11 años, la misma enfermedad que le había dejado cojo y encorvado, y le había agriado aún más el carácter. Se tiene cuenta de numerosos episodios que demuestran su sadismo y crueldad. Se dice que mandó cegar a los caballos de su caballerizas, y azotar a los sirvientes por diversión. Un día que perseguía a una criada, se cayó del caballo y tuvieron que practicarle una trepanación. El carácter del príncipe empeoró. Además ambicionaba que se le concediera mayores poderes y responsabilidades. Felipe II acabó cediendo a sus pretensiones y le nombró miembro del Consejo de Estado, pero eso no aplacó a Don Carlos, que se dio cuenta de que el nombramiento no tenía ninguna trascendecia política, ya que su padre tomaba directamente todas las decisiones. A partir de 1567, Don Carlos se vuelve más inestable y parece ser que se puso en contacto con los rebeldes flamencos para huir de palacio y deponer a su padre. Pero la noche del 18 de enero de 1568, Felipe II acompañado de sus guardias entró en los aposentos se su hijo y le detuvo. El arresto enloqueció más a Don Carlos y seis meses después moría a la edad de 23 años. Las conjeturas se dispararon. Para algunos la muerte del príncipe fue ordenada por su padre. Otros desmienten cualquier implicación del rey, quien de hecho había ordenado que no se le facilitasen ni cuchillos, ni tenedores pues temía que intentara suicidarse.

El rey, el secretario y la amante, adaptada al cine como La Conjura de El Escorial. El 31 de marzo de 1578 Don Juan de Escobedo , secretario de Don Juan de Austria, salía del Palacio de la Princesa de Eboly tras una cena y fue asaltado por un grupo de sicarios que acabaron con su vida. Sus familiares denunciaronn a Antonio Pérez, secretario de Estado y hombre de la máxima confianza de Felipe II, de estar detrás del asesinato. Antonio Pérez. hombre inteligente y astuto, era por entonces uno de los hombres más poderosos del reino, pero también era excesivamente ambicioso. Formaba junto con otros nobles, incluida la Princesa de Eboly, el grupo de “los palomos”, aquellos que abogaban por tener mano izquierda con los rebeldes flamencos para poder llegar a una solución. “Los halcones”,por el contario, apostaban por actuar con dureza. Felipe II, mantuvo una actitud ambivalente y nombró como gobernador de Flandes a su hermano Don Juan, conocido hombre de guerra, pero también gran diplomático. Don Juan reunió pruebas que demostraban que los consejos de Antonio Pérez no eran meramente estratégicos , sino que en ellos había intereses personales y envió a Juan Escobedo a Madrid para informar al rey. Antonio Pérez temeroso de las consecuencias que podrían tener tales revelaciones, organiza con Ana Mendoza , Princesa de Eboly el asesinato de Escobedo. Un año más tarde serán detenidos acusados de traición.

El Duque de Lerma o “Entre pillos anda el juego, y es que Don Francisco de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma y su camarilla marcarían toda una época. El Duque de Lerma fue el valido de Felipe III, de quién su padre ya intuía su escasa valía para el gobierno ,y que más aficionado a las artes, el teatro y la caza, delegó el gobierno de sus reinos en el Duque de Lerma, que a su vez se rodearía de una serie de hombres de confianza extendiendo su red clientelar por todo el territorio. Su brazo derecho sería Don Rodrigo de Calderón. Lerma se haría inmensamente rico a base de la venta de cargos públicos, el tráfico de influencias y demás corruptelas que incluyó el cambio de capitalidad de Madrid a Valladolid en una magnífica operación especulativa que le reportó beneficios tanto en Valladolid, donde compró tierras seis meses antes del traslado de la capital, como en Madrid, donde volvió a reasentar la capitalidad tras recibir generosas sumas de las autoridades madrileñas y proceder a la misma operación especulativa. Pero la acumulación de poder levantaría las suspicacias de otros nobles . La propia reina Margarita estaba en contra del exceso de poder acumulado por Lerma. Las continuas presiones hicieron que finalmente el rey cediese a abrir una investigación, que fue revelando el entramado de corruptelas e irregularidades. Para evitar la prisión el Duque de Lerma solicitó a Roma el capelo cardenalicio, y se hace entonces popular la cantinela «Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España, se vistió de colorado». Su brazo derecho Don Rodrigo de Calderón, no tuvo tanta suerte, fue detenido y acusado de todos los delitos posibles, hasta de haber provocado la muerte de la reina Marguerita mediante brujería. Murió ahorcado en 1621.

El asesinato del Conde de Villamediana, o De como el que juega con fuego se quema”. Juan de Tassis y Peralta, Conde de Villamediana, fue uno de los personajes más conocidos de su época. Temerario y mujeriego adquirió pronto una reputación de libertino, amante del lujo, de las piedras preciosas, los naipes y los caballos, y llevó una vida desordenada de jugador, alcanzando una reputación de adversario temible sobre el tapete por su gran inteligencia. Aunque tenía una buena posición en la Corte como Correo Mayor del Rey, sus excesos le valieron dos destierros, aparte de por haber arruinado a varios caballeros importantes, también por sus fortísimas sátiras en las que disparaba sin piedad a todos los Grandes de España. No se frenaba ante nada , ni ante nadie y se cuenta incluso que tuvo la osadía de flirtear con la reina, la cual parecía estar encantada con el juego. Así, en una ocasión en que con motivo de unas fiestas el Conde participaba en un espectáculo de Toros y Cañas presidido por los reyes, la reina alabó las habilidades Villamediana , señalando al rey lo bien que picaba el conde, a lo que el rey repuso: “Pica bien, pero pica muy alto”.

No es de extrañar pues que habiéndose buscado tantos enemigos con sus sátiras, y “picando tan alto” acabara teniendo mucha gente a su alrededor que si no deseaba su muerte, tampoco la lamentaría. El 21 de agosto de 1622, cuando iba acompañado en su coche del Conde de Haro, fue atacado a plena luz del día por unos hombres a cara descubierta, lo que hizo pensar que el atrevimiento se debía a que bien sabían los autores que no serían ajusticiados, (de hecho nunca fueron apresados) lo que llevo a decir que el propio monarca Felipe IV estaba implicado. El hecho causó sensación, y todos los poetas famosos se aprestaron a escribir sobre el conde, empezando por su amigo Luis de Góngora, quien atribuyó al rey la orden, continuando por Juan Ruiz de Alarcón, que lo acusó de maldiciente, e incluso Quevedo, que lo achacó a alguna venganza.

Fernando de Valenzuela , el duende de Palacio. De origen humilde, Fernando de Valenzuela entró al servicio de Carlos II, como caballerizo, pero pronto demostró sus dotes para ganarse la confianza de la gente , lo que le convirtió en el conocedor de todos los rumores y cotilleos de la Corte y le valió el mote de “el duende de Palacio”. Fue esa habilidad para proporcionar información lo que le convirtió en el favorito de la reina madre Mariana de Austria, que le fue reportando cada vez más cargos de poder, hasta convertirle en el nuevo valido de la monarquía hispánica. Al igual que sus antecesores Fernando de Valenzuela vendería cargos y acumularía riquezas, pero dos cosas le diferenciaban de sus antecesores, su origen modesto y su populismo. Valenzuela era hijo de un capitán de los tercios españoles, no procedía de la nobleza, lo que despertó las suspicacias de esta. Además procedió a una política de control de los precios de los productos básicos por una lado, y de recuperación de los espectáculos populares y la fastuosidad de la corte. Un accidente aceleraría su caída. Estando de caza, Carlos II hirió sin intención a Valenzuela. Sumamente impactado y afectado por el incidente, el rey quiso compensar a Valenzuela y le nombró Grande de España y le otorgó más poderes y prebendas. Fue la gota que colmó el vaso. Los nobles se organizaron y Valenzuela tuvo que refugiarse en el Monasterio de El Escorial, donde a pesar de haberse acogido a la protección religiosa fue apresado.

Si quieres conocer con más detalle alguna de estas historia, y muchas otras no te pierdas la ruta “Intrigas y Misterios del Viejo Madrid”.

las manos de la avaricia

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