El jardín de los sueños. El Bosco.

 

 En unos días se despide de Madrid una de las exposiciones más esperadas del año. El Museo del Prado ha tenido el placer de albergar en sus salas desde  finales de mayo una parte importante de la obra de uno de los pintores más singulares y visionarios que la Historia del Arte nos haya dejado. Estamos hablando del genial pintor de mediados del siglo XV: el Bosco (1450-1516).

Para quienes ya conozcáis las obras que habitan en la exposición permanente del Prado y queráis conocer otras obras en detalle y para quienes puede que no hayáis oído nunca hablar de él, aún quedan unos días para disfrutar de la oportunidad  de ver gran parte de la obra de un fenómeno excepcional de la pintura flamenca. El Museo del Prado ha querido  conmemorar el V centenario de la muerte del Bosco exponiendo obras del genial pintor junto a las de otros pintores que trabajaron en la misma época en su ciudad natal así como de artistas a quienes su obra influyó directamente después.

Y es que no estamos hablando de un pintor cualquiera. De la vida de el Bosco poco se sabe. Nació posiblemente un 2 de octubre de 1450 en la ciudad holandesa de Hertogenbosch, más conocido como Den Bosch, de ahí que conozcamos a Jeroen van Aken como el Bosco. Hijo y nieto de pintores, aprendió el oficio en un taller de pintura al fresco apoyando el trabajo en pequeñas misiones y encargos bajo la tutela familiar. Poco a poco fue ganando popularidad y prestigio por todo el país, tanto que el mismísimo Felipe El Hermoso le encargaría un Juicio Final desafortunadamente hoy desaparecido. Por entonces ya había realizado obras como Los Pecados Capitales, Las bodas de Caná o la curiosa Nave de los locos, obras que poco a poco irían definiendo su estilo hasta llegar a afirmar su majestuosidad con los famosos trípticos del Museo del Prado El carro de heno o el Jardín de las Delicias.

Pero ¿por qué es tan excepcional la obra de este pintor? No sólo por su gran técnica y factura “alla prima” (aplicar capas de pintura sin que las anteriores hayan secado) sino porque no deja indiferente a nadie. Contextualizando sus obras en la Edad Media, es sin duda una obra de gran “rareza”. El Bosco nunca pintó cosas fuera del natural y sus invenciones en realidad se basaron en buscar cosas rarísimas pero que todas las personas pudieran entender. Tanta fue la singularidad que el propio Felipe II supo verla y se convertirá con el tiempo en uno de los mayores coleccionistas de su obra. La mezcla de colores, la representación de lo grotesco, el sarcasmo y la representación de lo onírico acompañan a sus grandes obras. Los personajes que pinta El Bosco son vulnerables, tanto que incitan a la empatía, a pesar detener mucho de caricaturesco, o quizá precisamente por ello. Conocemos la obra del Bosco por sus seres monstruosos, admiramos su universo imaginado, la manera de ridiculizar los vicios y la forma de expresar los mensajes moralistas propios de la Edad Media, pero que nada tienen que ver con el recogimiento o la timidez, sino por el contrario, con lo burlesco.

Os dejamos un enlace del tráiler del documental El Bosco. El jardín de los sueños que se emitirá esta misma noche en RTVE 2 para ir abriendo boca.

 https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/el-bosco-la-exposicion-del-v-centenario/f049c260-888a-4ff1-8911-b320f587324a

 bosco

1 Comment

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  1. Reinterpretando la Historia del Arte | Planve marzo 30, 2017 (3:21 pm)

    […] versión de El Bosco. En una antigua entrada al blog hacemos mención al pintor holandés http://planve.es/el-jardin-de-los-suenos-el-bosco/ y que ahora rescatamos gracias a la interpretación simplificada y moderna de este visionario del […]

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