El fantasma de El Rastro y el olvidado incendio del teatro Novedades.

Esta semana volvemos con una visita que causa interés a aquellos amantes de lo sobrenatural. Fantasmas, como las meigas, “haberlos haylos”, eso sí, en Madrid mucho más castizos, está claro.

En la visita “Lavapiés fantasmal” hacemos un recorrido por algunas de las calles de este barrio donde habitaron (o habitan) seres sobrenaturales, pero sabemos que hay muchos más.  Madrid está plagado de leyendas truculentas, historias de duendes y espectros, algunos muy viejos como el famoso fantasma de la calle Santa Ana, muy cerquita de Lavapiés. ¿Queréis saber su historia?

Cuenta la leyenda que el fantasma de la calle Santa Ana, más conocido como el fantasma de El Rastro fue un viejo curtidor de pieles que murió en la famosa calle donde hoy ponen el Rastro volcando su carreta cuando volvía de orear sus pieles de la ribera. Del fantasma se sabe que se le aparecía a las gentes del barrio en los tejados y asomándose por las ventanas, pero era un fantasma tan inofensivo y afable que pronto todo el vecindario de Embajadores se acostumbró y convivió con él sin problema alguno. Es más, dicen que tan famoso se hizo que incluso las beatas de la zona iban a la calle Santa Ana a rezarle y a pedirle su intercesión en los momentos en los que las plagas se apoderaban de la villa de Madrid.

Poco a poco el viejo fantasma de El Rastro fue desapareciendo y no se supo de él hasta el 23 de septiembre de 1928, fecha en la que aconteció una de las historias más siniestras de Madrid, el olvidado incendio del Teatro Novedades de la calle Toledo.

Cuentan que el escabroso incendio tuvo lugar días después del estreno de uno de los sainetes más populares de Madrid, “La mejor del puerto”, en el que la fatalidad hizo que ardiera una instalación eléctrica un domingo en el que la platea estaba a rebosar. El horror y el esperpento se apoderaron del teatro, ardiendo en llamas primero la parte alta de los decorados y por extensión, el resto del recinto.

Al grito de ¡fuego, el teatro está ardiendo! todo el mundo quiso escapar. Empujones, gritos y una espesa humareda dejó a los allí presentes sin luz ni aire para respirar. Cuentan que durante estos minutos de pavor hubo quien pudo escapar pero días después del suceso se contabilizaron centenares de contusionados, heridos y  la espeluznante cifra oficial de sesenta y cuatro muertos que probablemente fueran más, la mayoría muertos por aplastamiento, ahogamiento y otros tantos a navajazos, señal inequívoca de desesperación entre la muchedumbre.

Cuentan que a partir de aquel incendio se volvió a ver por esta misma zona al viejo fantasma de El Rastro, esta vez no estaba solo, aparecía junto a las voces y sombras del fatídico incendio del teatro Novedades.

Hoy poco se sabe del teatro y del fantasma, aunque hay quien dice que se deja oír en su antigua vivienda de la calle Santa Ana.

teatro-novedades-2

Leave a Comment

*Required fields Please validate the required fields

*

*

Próximas visitas

    Categorías